28 de noviembre de 2013

Seis microrrelatos para aliviar una ausencia (V)

A Lluvia Rojo

     El abrazo de despedida frente al umbral de casa destrozó el corazón de Eduardo, salió al rellano de la escalera y comenzó a bajar los escalones a paso rápido.
     -¿A dónde vas, Eduardo? ¿No cierras la puerta de tu casa? -dijo ella.
     -Sí, la cierro, se me había olvidado, pero acabo de decidir que me voy contigo a Alemania -dijo él con voz clara y decidida-. No puedo vivir sin ti...

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