3 de noviembre de 2013

El amigo ausente

A Lluvia Rojo

     Dos amigos habían asistido con sus esposas a la ópera y, en el entreacto, conversando de muchas cosas, uno de ellos, llamado Ricardo, dijo de pronto:
     -¿Sabes a quién me encantaría ver ahora? A Roberto. No tengo ni idea de dónde se ha metido últimamente. Sobre todo echo de menos su erudición. ¡Cuánto sabe de óperas!
     -Pues yo no comparto tu sentimiento-dijo el otro amigo-. Disfruto más de la vida desde que he perdido de vista a Roberto.
     -¿Y eso? -dijo Ricardo-. Roberto es una buena persona, excelente médico, hombre de una cultura vastísima y de una sensibilidad exquisita, filántropo donde los haya y está dotado de una inteligencia portentosa.
     -Precisamente porque todo eso es justo lo que no para de asegurarle a todo aquel que le presta oídos -respondió el otro.

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