18 de octubre de 2013

Seis microrrelatos sobre lo castrante de la razón (IV)

A Conchi Barba González

     Alicia estaba preparándose para donar un riñón para salvar la vida a su hija. Un enfermero que estaba ocupado con ella le decía:
     -Es curioso lo que llegan a hacer algunos seres humanos; ofrecer parte de la vida propia a otra persona no es el modo más lógico de lucha por la supervivencia.
     -Yo daría la vida entera por mi hija, no solo una parte, si hiciera falta -respondió Alicia-. La quiero tanto como a mí misma.
     -Claro -dijo el enfermero-, es muy comprensible; el amor, en la química cerebral, tiene una compensación muy potente. No haría usted lo mismo si tuviera que actuar por altruismo.

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