18 de octubre de 2013

Seis microrrelatos sobre lo castrante de la razón (VI)

A Beatriz Troitiño

     El compositor estaba rodeado de admiradores que le felicitaban efusivamente y manifestaban, incluso con lágrimas y abrazos o besos, la emoción que habían sentido al escuchar la pieza que acababa de estrenarse.
     Cuando el gentío ya había disminuido y se había calmado el estrépito alrededor del músico, el crítico de arte de un prestigioso diario se aproximó a él y le dijo dándole la mano:
     -Le felicito por su éxito de público pero comprenderá que tengo que hacerle una mala crítica: esta obra no es lógica...

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