18 de octubre de 2013

Seis microrrelatos sobre lo castrante de la razón (III)

A Sarai Zurita

     El verdugo esperaba pacientemente a que el reo se despidiera de su esposa.
     -Amor mío, nos veremos en las estrellas -decía el reo-. ¡Te amo! ¡Te amo! Tengo miedo. Bésame. Será nuestro último beso. Nos separaremos para siempre. Ya no tendremos otro instante para gozar de nuestro amor. Esto es el final, el final de nuestro sueño de ternura...
     Entonces su esposa dijo:
     -Caray, lo que estás diciendo me recuerda mucho a una película y no consigo acordarme del nombre, ¿seré tonta?

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