6 de septiembre de 2013

La modelo

     Sofía repasaba la revista de chismes de los famosos en la sala de espera de la consulta del veterinario con su doberman al lado. De pronto apareció en la puerta Josefina, su prima, con su mastín sujeto de la correa.
     -¡Hola, Sofía! -dijo Josefina con sorpresa-. Te creía de vacaciones.
     -Estaba, sí, pero ya he vuelto, eran solo de una semana -respondió Sofía mientras Josefina tomaba asiento a su lado-. A mi marido le ha dado por hacerlas trocitos.
     -No es mala idea, Sofía -dijo Josefina-. Si se toma el mes entero, llega un momento en que ya no sabe en lo que entretenerse.
     Sofía dejó entonces la revista en el asiento de al lado mientras decía:
     -Pues los famosos bien que están todo el año de juerga, de sarao en sarao y no se cansan nunca de tanta frivolidad -dijo Sofía-. ¿Sabes que esa modelo tan guapa que está tan de moda ahora (y que ni me acuerdo del nombre porque es que la tengo atravesada) tiene tres casas solo por pasear su cuerpo de zorra por una pasarela?
     -Ah, ya sé quién me dices... -dijo Josefina.
     -No la puedo soportar, Finita, es superior a mis fuerzas... -dijo Sofía.
     -Suele pasar a veces... -dijo Josefina distraídamente.
     -Tan lista, tan guapa, tan encantadora... -Sofía ponía grotescos rictus de admiración-. ¡No la puedo aguantar, Finita!
     -A mí no me parece tan presumida -dijo Josefina-, a mí no me cae tan mal...
     -Pero es que no es que sea presumida, es..., es... -Sofía no encontraba la expresión adecuada-. Y luego la manía que tiene con el tenis... ¡Siempre con la raquetita y las pelotas! Que si el tenis es su deporte favorito... que si me gusta mucho el ténis... que si gané de niña un trofeo...
     -Mujer, ella contesta a las preguntas que se le hacen -dijo Josefina.
     -Pero lo que más me revienta de esa pedorra es que le gusta Pablo Milanés -dijo Sofía.
     -¡Si es el que te gusta a ti! -dijo con perplejidad Josefina.
     -¡Por eso mismo me revienta! -dijo Sofía-. Y la ropa que lleva siempre... ¡Qué vestidos más bonitos lleva la zorra! Me los pondría yo todos, ni uno me parece feo...
     -¿Y entonces qué te parece mal? -dijo Josefina.
     -Es que no te lo puedo explicar, es... es... -Sofía volvía a quedarse atascada-. Y esa forma de caminar tan elegante... ¡Parece un cisne, la desgraciada! Pero no la puedo tragar. Es...
     -A ver si le tienes un poco de envidia... -dijo Josefina intentando aclarar las cosas.
     -¡No, no...! -replicó inmediatamente Sofía-. Eso sí que no. Mi alto sentido moral me impide dejarme arrastrar por las bajas pasiones, eso sí que no... Y le gusta Cervantes... Solo por eso, ya la estrangulaba...
     -¿Qué pasa, que es el que te gusta a ti? -preguntó Josefina.
     -El que me habría gustado leer pero que no le entiendo ni jota...-respondió Sofía.
     -Sofía, no sigas, tú le tienes envidia y mucha -dijo Josefina-, pero no tienes por qué. Cada uno en su lugar...
     -¡Que te digo que no! -dijo Sofía dándose un manotazo en la pierna-. Es..., es..., es que es y eso no se lo consiento a nadie.

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