6 de julio de 2013

Seis microrrelatos sobre tópicos absurdos (II)

Para amar tiene que haber correspondencia
A Susana Escarabajal Magaña

     Bruno tenía una novia y jamás le daba ninguna cosa por la que no estuviera seguro de que iba a obtener algo a cambio. Cuando se dio cuenta de lo aburrido de que era eso, pensó que lo divertido era que su novia le diera cosas sin que él le correspondiera con nada. Pero también se aburría muchísimo así. Un día decidió ser él quien le diera cosas a su novia sin pedirle nada y entonces fue cuando Bruno empezó a divertirse de veras con ella. 

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