7 de julio de 2013

Seis microrrelatos sobre tópicos absurdos (VI)

El arte se aprende

A Luis Martínez Trasviña

     El padre de Enrique quería que su hijo fuera escritor; por eso, lo obligó a leer todos los clásicos griegos y latinos en el idioma original; le hizo aprenderse de memoria diccionarios enteros de terminología especializada; le mostró minuciosamente todas las técnicas literarias. Cuando no sabía responder una pregunta de un tema ya tratado, lo encerraba en su cuarto y lo dejaba sin cenar. Enrique era muy receptivo y obediente pero no llegó muy lejos en la literatura. Mientras su padre le inculcaba la idea de que había una necesidad en el arte, perdió el único utillaje que podía haberle hecho un artista: su corazón, su instinto y su fe en la libertad.

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