12 de mayo de 2013

Un banquero

     El director del banco cogió de encima de su mesa el móvil, que estaba repiqueteando con una melodía de moda y atendió la llamada.
     -Soy yo, Antonio... -dijo la voz desvaída del otro lado.
     -Hola, primo, ¿qué pasa? -dijo el director.
     -Estoy desesperado, mi mujer se quiere separar. ¿Qué hago? No puedo vivir sin ella -dijo Antonio.
     -No, hombre, no te preocupes -dijo el director tranquilamente-. Lo que suman las aportaciones de ella a tu renta es una miseria.
     -¡Alfredo, por favor! ¡Yo la amo...! -dijo Antonio alterado por la desesperación.
     -Perdona, hombre, como has empezado hablándome de dinero... -dijo el director.

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