14 de mayo de 2013

Amor

     David aproximó sus labios a la boca de Elisa, con el pecho palpitándole intensamente, después de que ambos se miraran en silencio, con el brillo de amor iluminando sus pupilas. Pero, antes de que sus bocas cayeran en una búsqueda ansiosa de carnalidad y materia, Elisa, con la respiración agitada, puso la palma de su mano en el pecho de David y dijo:
     -No, David... solo amigos...
     El dolor de una decepción inmensa ensombreció el ánimo de David el resto del día pero, antes de dormirse, echado, en soledad, en su lecho, volvió hacia Elisa sus pensamientos y, consciente de que no hay fuerza en el mundo que destruya una amistad y de que el amor por un buen amigo es una fuente inagotable de felicidad, contemplando la perspectiva de una vida entera gozando del afecto puro y desinteresado que les uniría a Elisa y a él, sintió una dicha tan desmesurada que su corazón le falló pero, como era tanto el placer que sentía, no notó el dolor y abandonó la vida feliz y enamorado.

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