12 de abril de 2013

Seis microrrelatos sobre la maldad aparente (I)

     El pueblo hablaba de él con alarma.
     -No va a misa -decían unos.
     -No va a los entierros -decían otros.
     -No tiene mujer -decían los hombres.
     -No habla con nadie -decían las mujeres.
     -Es un mal hombre -decían todos.
     Los niños huían de su presencia. Las ancianas se santiguaban cuando les salía al paso. Las víctimas de su mal genio encarecían lo terrible de su lenguaje y un sacerdote fue despedido a patadas de su casa.
     La gente pensaba que sería bueno que abandonara la aldea pero él pensaba que estaba rodeado de malvados demonios.

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