16 de febrero de 2013

El relato más erótico de la historia

     Aquel sábado por la noche, Josefa, como de costumbre, leía en la cama. Pablo la contemplaba desde su lado con el aliento contenido.
     -¿Lo hacemos, Pepa?
     -Mañana -dijo Josefa sin despegar los ojos del libro.
     -Siempre me dices mañana y los domingos no me gusta hacerlo porque tengo que trabajar al día siguiente -se lamentó Pablo.
     -Pues por eso precisamente te digo que mañana, porque los domingos no lo hacemos nunca -dijo Josefa.
     -Madre mía, Pepa, qué poca marcha tienes -dijo Pablo-. Más te valdría leer el cuento que viene hoy en el Marca, que se titula El relato más erótico de la historia, a ver si te animas algo.
     Josefa sintió una repentina curiosidad.
     -A ver -dijo-. ¿Dónde está? ¿Es bueno?
     -No lo sé, chica, yo no lo he leído -dijo Pablo mientras le acercaba el periódico-. A mí me basta con saber la alineación del Barça para mañana.
     Josefa dejó el libro y buscó el cuento en el diario. Minutos después, Pablo se estaba quedando traspuesto cuando un gemido de Josefa lo espabiló.
     -¿Qué pasa, Pepa? -dijo Pablo.
     Josefa, le dijo llena de inquietud y apremiando a su esposo:
     -Rápido, Pablo, léelo tú también, es maravilloso.
     Pablo se puso las gafas y comenzó a leer. Al cabo de un rato se le abrieron ojos como pámpanos, plegó el periódico y se echó dando la espalda a Josefa.
     -¿Lo hacemos, Pablo? -dijo, entonces, Josefa.
     Pablo con voz debilitada respondió:
     -La semana que viene.

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