9 de enero de 2013

Diez microrrelatos sobre la felicidad (IX)

A Isabela Dávila

   En el psiquiátrico, un paciente hablaba a su psiquiatra de lo que le había llevado allí:

   -Desde que nací, no tengo una hora buena -decía-. La gente no me deja en paz. Son todos unos cuervos. Me envidian porque tengo el don de la telepatía. Un profesor de una universidad rusa se interesó por mí pero, cuando iba a venir a España, desapareció del mundo -el paciente levantando un dedo se quedó mirando unos segundos seria y fijamente al psiquiatra y dijo:- Cosas de la diplomacia extraterrestre...

   -No, no, Alejandro... Escúchame con atención -dijo el psiquiatra-. Tu vida es un error. Las personas tenemos que relacionarnos con nuestros semejantes, tenemos que intentar encontrar en ellos lo que nos une, no lo que nos separa, porque en algo de lo que nos une está también lo que nos hace diferentes. Si de verdad quieres ser feliz, búscate en los otros con el corazón desnudo, sin armaduras, verás cómo entonces hay quien te abre también su alma. Eres infeliz porque has envuelto tu espíritu con una árida costra que te llena de tedio a ti y a los demás y te impide expresar amor y recibirlo. Desnuda tu alma, Alejandro, ábrete a los demás...

   Alejandro, después de meditar en silencio un largo espacio sobre lo que el psiquiatra le había dicho, se levantó, se quitó la camisa, debajo de la cual llevaba una camiseta del Real Madrid, y dijo:

   -¡Buena idea! ¿Hablamos de la goleada, amor mío?

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