14 de diciembre de 2012

Seis microrrelatos sobre la responsabilidad (I)

A Isabela Dávila 

   Se encontraba realmente abatido. Se levantó de su mesa de despacho y, tras dar unos pasos por la habitación, se miró en el espejo con adornos de cornucopias y ramas de olivo.

   -Este país se me hunde -dijo contemplando su reflejo-. No puedo hacer nada contra la crisis económica. Las nacionalidades históricas se me quieren separar. Hasta presionan para que quitemos las corridas de toros... La corona está en sus niveles más bajos de popularidad desde el comienzo de la democracia. Las cifras de paro son cada vez más elevadas... Este país se me desmorona y yo no puedo hacer nada... ¡No puedo hacer nada, estoy realmente desolado...! 

   Agachó la cabeza y se frotó los cansados ojos. Volvió a mirarse en el espejo y dijo:

   -¡Pero qué demonios! No puedo hacer nada porque no soy el presidente del gobierno. Y además no soy español sino suizo...

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