10 de diciembre de 2012

No tan elemental

A Alejandra Morales

   Un grupo de hombres vestidos con trajes negros hacían un corrillo en una acera entorno a otro hombre con una corbata roja que hablaba mientras inspeccionaba la puerta delantera de un coche.

   -El propietario -les decía-, a juzgar por el modelo del vehículo, debe rondar entre los 50 y los 65 años. Es moreno pues observo uno de sus pelos en la base de la luna. Es alcohólico sin duda porque ha ido dejando a lo largo del tiempo numerosas marcas con la llave alrededor de la cerradura, lo que quiere decir que no acertaba a introducirla en el orificio...

   Un hombre de unos 45 años con un jersey verde que acababa de incorporarse al grupo, al oír esto, dijo dirigiéndose al de la corbata roja:

   -Oiga, caballero, ¿por qué están todos ustedes tan interesados en el propietario de este coche?

   -Simple ejercicio de las dotes de observación -contestó el de la corbata roja-. Doy a estos señores un master para detectives privados y, por no estar todo el tiempo dentro de la clase y por hacer prácticas en la vida real, les estoy mostrando cómo y qué observar mientras damos un paseo de relax por la calle.

   -Permítame que le diga -dijo el del jersey verde- que el propietario de este coche soy yo pero nunca he montado borracho; de hecho, nunca bebo más de lo debido. Pero, en lo que se refiere a las marcas, tiene usted razón: las hizo un borracho y, si no fuera porque llegué yo y le dije que este no era su coche, se habría pasado la noche rayándome la puerta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por su comentario