8 de diciembre de 2012

Buñuelos

A Mary Cruz Sastre

   Paco estaba sentado comenzando a cenar mientras su esposa Josefina, embarazada de cinco meses, terminaba de preparar la mesa. Cuando Josefina salió de la cocina con una fuente de buñuelos, Paco puso una sonrisa de oreja a oreja y dijo:

   -¡Buñuelos! ¡Con lo que a mí me gustan...!

   -Por eso te los he hecho, Paco -dijo Josefina-, porque sé cuánto te gustan.

   Josefina se sentó a la mesa y, al cabo de un rato, Paco le dijo:

   -Josefina, ¿te pega ya alguna patada?

   -No, aún no noto nada -dijo ella.

   Tras un largo silencio, Josefina dijo:

   -Paco, ¿me querrás siempre?

   Él se rió y respondió con aparente ironía:

   -Ya veremos, mujer... Lo que me pida el cuerpo...

   El silencio siguiente duró hasta los postres.

   Paco cogió un buñuelo y dijo:

   -Mañana me haces otra vez buñuelos, ¿eh?

   Josefina contestó:

   -Ya veremos... Lo que me pida el cuerpo...

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