26 de noviembre de 2012

La crisis tonta

A Isi Dávila

   En el módulo lunar, LUMBRERA-Z56, en la cafetería de la Academia de Historia Antigua, Selenio Gámez, ojeaba distraído el Moon Magazine, sentado en una de las sillas ergonómicas del local, cuando apareció Frank Vázquez quien, tras pedir un capuchino, se sentó junto a Selenio, cogió una aceituna de su plato y mientras la masticaba le dijo:

   -¡Selenio, hombre, dichosos visores míos! ¿Dónde has estado todo este tiempo que no te hemos visto la calva?

   -Pues mira, Frank, escapando un poco de la dura realidad para sumergirme en el estudio de tiempos lejanos y sugestivos -contestó Selenio con tono pesaroso.

   -¿En la Biblioteca Lunar? -preguntó Frank.

   -Sí -respondió Selenio-, estudiando la crisis económica que hubo en el siglo XXI después de Jesucristo.

   -Ahá. Muy interesante -dijo Frank-. ¿Has visionado imágenes? Están bastante vetadas últimamente debido a los ataques de desesperación. Un anciano que vio un bosque en el visionador se electrocutó deliberadamente rompiendo la pantalla con sus puños.

   -Me he enterado pero sí pude ver imágenes; como historiador tengo derecho. Vi un telediario de la primera cadena de Televisión Española perfectamente conservado donde se veía a un matrimonio llorando por un desahucio hecho por el banco. Se marcharon directos a la calle a pesar de que votaron sí a la Constitución.

   -¡Qué extraño! ¿Por qué motivo? 

   -Estaban pagando el piso a plazos pero se quedaron sin trabajo y, como dejaron de abonar los plazos, el banco los echó a la calle.

   -¿No eran buenos en el trabajo? ¿Eran perezosos o negligentes? 

   -No -contestó Selenio-, fueron víctimas de despidos por reajustes de plantilla. Las empresas estaban en crisis y, si no despedían a parte del personal, acababan quebrando.

   -¿Y tenían la culpa los empleados de esa crisis de las empresas? -preguntó ingenuamente Frank.

   -No. La culpa de la crisis fue la burbuja financiera -dijo Selenio.

   -Suena como a traje espacial para uso erótico -dijo Frank.

   -No tiene nada que ver -respondió Selenio-. Los bancos se habían dedicado a prestar dinero a todo el mundo, esto hizo aumentar el capital pero con dinero irreal pues el dinero podía pasar de una cuenta a otra de los bancos sin necesidad de hacerse efectivo. La gente comenzó a comprar su segundo coche, su segunda casa, su segundo chalet, pero no lo pagaba al contado sino a plazos y para acabar de pagarlo se necesitaba que la gente se empeñara en comprar su tercer coche, su tercera casa, su tercer chalet... Pero de pronto el consumo decreció, la gente se hartó de tener cosas y todo se quedó sin pagar. Las empresas quebraron y la economía se paralizó. 

   -Bueno, fue una crisis tonta -dijo Frank-. La solución la tuvieron en la palma de la mano y no la usaron: en lugar de tener dos coches, ¿por qué no fueron por el tercero?

   -Bueno -dijo Selenio-, supongo que porque todavía no tenían la opción de vivir en la Luna.

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