12 de noviembre de 2012

Boriska

A Yen Aguilar 

   János volvió a encender el ordenador. Había cometido una tontería, no quería perder a Boriska como amiga. Ella no se merecía una despedida tan brutal como la que le había dirigido al encontrarse ante su rechazo amoroso. Era una persona hermosa, se había comportado con él de manera intachable. La quería, no le importaba que amara a otro hombre, era mucho más terrible quedarse sin el afecto de una mujer tan maravillosa. Abrió el correo, escribió la dirección de email de Boriska en la casilla correspondiente y comenzó a redactar:

   "Boriska, siento la más honda consternación por todo lo que te he dicho en mi arrebato de hace unas horas. Debes comprender que no es plato de gusto ser rechazado como hombre y eso explica mi reacción colérica. Desde esta mañana que te envié ese email, no he recibido respuesta alguna y temo que hayas decidido no volver a escribirme nunca más. Sería muy doloroso para mí y ni siquiera quiero hacerme a la idea de que algo tan terrible pueda ocurrir. Sabes que te quiero y que necesito tu compañía y tu amistad.

   "Escucha, no soy un cobarde pero durante toda mi vida he temido el trato con la gente. Fuera del trabajo y de lo más imprescindible y vital, he sido incapaz de pisar la calle. Jamás me verías ceder en un solo punto de mis impulsos anímicos por obtener la aprobación de nadie pero, cuando me siento observado, llego a experimentar la atormentadora humillación de quien no es reconocido como un semejante por su propia especie. No sé hasta qué punto lo que percibo transciende fuera de mí pero mi horror a la calle, a los desconocidos, a los lugares cerrados donde hay personas, a los teléfonos, al timbre de casa es profundamente perturbador. Solo internet me ha permitido encontrar a una persona que me acepta como soy, que ha abierto su corazón para aceptar mi ternura, que me ha dado el nombre de amigo que tanta falta le hacía a la soledad que domina mi sombría vida, esa persona eres tú, Boriska, tan bella y bondadosa que has iluminado mi vida con la esperanza del afecto.

   "Pero no busco ahora en ti un remedio a mi soledad, ni un paliativo a mis problemas de relación con los humanos, no quiero que pienses que veo en ti alguien de quien trato de sacar un provecho personal, no te voy a usar ni siquiera para algo tan esencial para mí como la conservación de mi equilibrio mental, no entiendo la amistad como un intercambio, el amor no se compra; no, Boriska, lo único que busco de ti es a ti misma, porque eres un ser bello y digno de amarse, porque tu amistad es un remanso de eternidad en el río de la vida; no quiero ya que seas mi pareja amorosa pero, por favor, olvida cuanto te he dicho y vuelve a ser mi amiga. Te quiero, el amor no solo es entre dos, hay que amar a muchos, si bien solo destinamos a uno el centro de nuestro corazón. 

   "Boriska, has de entender que no se puede tirar a la basura el afecto entre dos seres humanos cuando ha sido tan especial como el que nos ha unido a nosotros, cuando se muestra en él una afinidad que nada puede explicar más que el milagro que hace que dos almas hermanas se encuentren por casualidad en un mundo tan inmenso y se reconozcan casi al instante como si fueran viejos conocidos, como nos ha ocurrido a nosotros.

   "Te lo ruego, Boriska, vuelve a escribirme, te aprecio tanto que, si no vuelvo a saber de ti, parte de mi corazón morirá y el resto de mi vida te recordaré con el dolor con que se recuerdan todas aquellas cosas que nos arrebata la vida cuando más las amábamos. Mi dulce Boriska, ya me presentarás a tu novio, quiero que sea también mi amigo. Boriska... estoy feliz de que existas."

   János envió el mensaje. Al instante recibió un correo y lo abrió apresurado, creía que era al fin Boriska que contestaba a su email de la mañana. Pero era la devolución del correo que acababa de enviar con una notificación de que la dirección de Boriska no existía. Miró en la red en la que la había conocido y su perfil ya no estaba. Había perdido definitivamente el contacto con ella. János lloró hasta el amanecer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por su comentario