22 de septiembre de 2012

La ruleta rusa

A Silvia Torres

-Hola, Sheriff, ¿qué le pongo?

-Mmm, algo fuerte; hoy he atrapado a un tipo tan duro que se enciende las cerillas en la barba de un día. Seguro que le espera la horca.

-¡Chico, trae el ácido corrosivo! ¿Y qué es lo que ha hecho?

-Ese villano mal nacido ha matado a alguien jugando a la ruleta rusa. 

-¿Por diversión? Hay gente para todo.

-No, el caso es que lo hizo porque, según él, el mundo era demasiado pequeño para los dos, Charlie. No le importaba morir a cambio de perder de vista para siempre a la otra persona. ¡Qué escoria de sujeto!

-No creas, Sheriff, yo haría lo mismo con más de uno si tuviera valor para ello. Hay que tenerlo para jugarse la vida en la ruleta rusa.

-Sí, Charlie, y yo también lo haría con más de uno si no fuera el Sheriff de este pueblo pero es que este gran bellaco, bastardo, idiota y mal nacido con quien lo ha hecho es con su propia madre. 

-¡Chico, qué demonios haces que no traes el ácido corrosivo!

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