10 de septiembre de 2012

El iluminador

A Susana Escarabajal Magaña

Giuseppe Delpino, monje del Cister, vivió en el monasterio de Villa di Fiori desde los 16 años. Dedicaba su tiempo a la iluminación de códices y era considerado, entre sus compañeros, como el que mejor lo hacía. 

Tenía 26 años cuando vio, por primera vez, en la iglesia, a la condesa Renata, de 14. Giuseppe había visto y leído muchas obras de arte y sabía que los artistas comunicaban sus sentimientos y lograban hacerlos sentir a los demás. Pero la belleza de Renata, mayor que la de ninguna obra de arte que hubiera contemplado jamás, no era obra de ningún artista humano, sino del mayor artífice de todos, el creador del Mundo, el todopoderoso... 

Con esta reflexión tan simple, Giuseppe, entendió que el amor apasionado que la belleza de Renata le inspiraba, no era más que una revelación de los secretos del corazón de Dios.

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