14 de julio de 2012

Seis microrrelatos contra el miedo a la soledad (VI)

A Txaro Cárdenas


Un escritor cerró la puerta de su habitación de hotel dando un resoplido de alivio. Los últimos 30 minutos los había pasado firmando autógrafos, recibiendo elogios, dando manos, observando las sonrisas de afecto sincero de mujeres y hombres... Todo por el libro de autoayuda que acababa de publicar y que estaba siendo un éxito, sobre el cual, acababa de hacer una presentación multitudinaria. Su título era"Comunícate y llena tu vida de amigos" y mantenía la hipótesis de que era imposible ser feliz sin estar rodeado de amigos y comunicar con ellos ideas y afectos.

Pero ahora el escritor sentía que su vida era una farsa, había escrito un libro en el que no creía él mismo. Para él, no había mayor placer que estar solo y cualquier actividad comunicativa la consideraba un ejercicio de hipocresía y vanidad. 

Estaba sentado en una butaca con los pies descalzos para descansar de los incómodos zapatos cuando entró por la puerta su esposa. En ese preciso momento, se quitó también el audífono.

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