2 de julio de 2012

Seis microrrelatos contra el miedo a la soledad (I)

A Silvia Sánchez

Sabía que era el último Yanamamoto Osongo que quedaba sobre la superficie del planeta. Pero no desesperaba, disfrutaba alegremente del tiempo de vida que todavía le restaba. De hecho, no había nada terrible en ser el último Yanamamoto Osongo que quedaba pues, con toda seguridad, tampoco había existido jamás ningún otro.

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