9 de junio de 2012

Seis microrrelatos para bien amar (I)

A I. D.
El farmacéutico del pueblo se enamoró de la frutera y, a quien iba a pedirle medicinas para la gripe, le decía:

-No, hombre, no... Vaya a la frutería de Felisa y cómprele un kilo de naranjas. Las exprime, calienta bien el zumo y se lo toma con un poco de miel. Verá qué bien le sienta.

Felisa también amaba al farmacéutico y cuando alguien le preguntaba si tenía fruta buena para combatir el estreñimiento, le contestaba:

-Pues dicen que si las mandarinas... pero yo te aconsejo que no te compliques la vida y que vayas a la farmacia de Alejandro y te compres un buen laxante. 

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