25 de junio de 2012

Laura Selene

A Isabela Dávila

La vidente paragnosta titulada en Parapsicología por la Universidad de Valdemoro, Laura Selene, que había recibido su don de clarividencia de los extraterrestres del planeta Atlántido, cobraba por cada sesión tanto dinero que ninguna persona normal podía volver en otra ocasión ni siquiera para hacerse revisiones anuales.

En cierta ocasión, fue una mujer de 35 años a su consultorio de tarot a preguntarle si se podía fiar de la persona con la que iba a casarse. Laura Selene, para responder a la pregunta, puso unas cuantas cartas boca arriba y comenzó a decir:

-Es una persona muy falsa... Ha engañado a mucha gente y me sale que a ti también te quiere engañar...

Puso boca arriba otra carta y continuó tras un chasquido de la lengua provocado aparentemente por la alarma:

-Es una persona estafadora... Está con cosas de naipes...

-¡Ay, Dios! Será tahur... -conjeturó la cliente en voz alta.

-Debes tener mucho cuidado -continuó la vidente tras destapar otra carta-; puede arruinar tu vida; no tiene escrúpulos; es un ser vacío; sólo disfruta haciendo daño a los otros; el dinero no le importa tanto como martirizar a sus víctimas; esta persona te hará infeliz, apártate de ella... No te cases.

-Oiga, Laura -dijo la cliente-, ¿y cómo es tan malo?

-No sabes lo que corrompe a una persona meterse en el mundo del fraude y la estafa -contestó Laura Selene.

-¿Me puede decir algo ahora de mi futuro? -preguntó la cliente tímidamente.

-Sí -dijo Laura Selene- dime un número del 3 al 5.

-El cuatro.

La vidente echó unas cuantas cartas y dijo:

-Vas a tener tres hijos pero con el segundo vas a tener problemas en el parto.

-¡Pero eso no puede ser...! -dijo la cliente.

-El tarot no miente... -sentenció ofendida la vidente.

-¡Pero es que soy transexual!

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