23 de junio de 2012

La Grúa

Su padre le llevó a una juguetería para premiar las brillantísimas notas con que había acabado el año. Luisito quería una grúa, una simple grúa, pero su padre le reservaba una sorpresa descomunal. Tenía la secreta intención de regalarle la colección completa de vehículos urbanos de la marca más famosa. Además de la grúa, le compraría el autobús, el camión de bomberos, la ambulancia, el coche de policía, el camión de la basura y los furgones del banco y de la perrera municipal, sin olvidar la gorra y el silbato de policía municipal que regalaban con el lote completo. Cuando entraron en el establecimiento, el padre de Luisito se dirigió al dependiente y tras sonreír y guiñar el ojo a su hijo le dijo:

-Sáquele a esta fiera el lote completo de la Automoción Urbana que anuncian por la tele.

Pero Luisito puso una expresión de profunda perplejidad y dijo:

-No, papá, yo quiero sólo una grúa, si me compras todo el lote, me voy a aburrir mucho.

Su padre le sonrió sin comprender pero, finalmente, con una risa avergonzada, rectificó ante el dependiente pidiéndole esta vez sólo una grúa.

En ese mismo instante, un vendedor de juguetes de Togo quitó la cartulina que señalaba el precio de un camión de bomberos que había en el escaparate y puso otra que tenía una cifra menor. Una niña muy delgada que estaba pegada al cristal observando el juguete, cuando acabó de ser consciente en toda su amplitud de la relevancia de aquel cambio, dejó ver una sonrisa de oreja a oreja e instintivamente, con una alegría inmensa, elevó sus manos hacia el cielo en actitud de agradecimiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.