19 de mayo de 2012

Seis microrrelatos para levantar el optimismo (III)

SOLEDAD

A Nora Fancucci

-No sé qué voy a hacer... ¡Me siento muy solo! -lloriqueaba el hombre que bebía su quinto whisky en la barra a las doce de la noche, cuando ya las sillas del local estaban subidas a las mesas para que el camarero pasara la escoba por el suelo-. ¡No puedo soportar mi soledad!

-Pues me alegro -dijo el camarero, que todavía barría los rincones del bar.

-¡¿Pero cómo puedes ser tan cruel?!

-No soy cruel, me alegro porque, si soportaras tu soledad, jamás podrías salir de ella, en cambio, como no la puedes soportar, pronto tendrás compañía.

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