14 de abril de 2012

La Demostración

El párroco devoraba con gula infantil un chocolate con churros en la barra de un bar mientras conversaba con un vecino de asiento que, al ver su traje negro y su alzacuellos, le había manifestado, si bien con gran delicadeza, su escepticismo acerca de la religión.

-Pero, padre -le decía- no hay ninguna prueba de que Dios exista.

-La mayor prueba de que Dios existe -contestó el cura desplazando su mano en un rápido pase- la tienes ante tus ojos: este mundo tan hermoso, tan perfecto.

-Pero no es perfecto, padre. Hay injusticia, necesidades, muerte...

-Eso también es una prueba de que existe -contestó el cura mientras embuchaba, relamiéndose, el churro mojado de chocolate.

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