3 de marzo de 2012

Seis microrrelatos para no odiarse a sí mismo (III)

Dedico este microrrelato a
mi amiga Isi Sil, trabajadora
de una ONG de derechos humanos
que ha cargado sobre sus espaldas
el trabajo de garantizarme el derecho humano
a chatear con alguien los fines de semana
y algún que otro día. "Isi, si no fuera por ti,
quizá habría empezado a sentir cierta
afición a los flotadores de piedra".


"Mi gran sueño era triunfar en Las Ventas como José Tomás, pero se truncó: triunfé como yo".


2 comentarios:

  1. ¿Es que hay alguna otra manera de triunfar?

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  2. Ninguna otra, Nieves, efectivamente, sobre todo si el triunfo que se busca es contra la infelicidad :)

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