18 de enero de 2012

La Historia más Maravillosa de Amor


Un poeta, famoso por su tripa algo rellena y por la pipa de madera de boj con relieves de corazoncitos traspasados por flechas e iniciales irreconocibles que le acompañaba siempre como si fuera su biberón particular, miraba por la ventana del bar donde se tomaba su café mientras decía a su compañero de mesa, que era un niño de seis años, cuya madre, amiga del literato, había pedido a éste que lo cuidara mientras ella iba por una bombona de butano:

-Cuando seas mayor, conocerás el amor, José, y entonces descubrirás por ti mismo que es la cosa más maravillosa que te puede suceder en la vida. El más grande genio inglés de las letras, Shakespeare, escribió la historia de amor más grande jamás contada y no hay poeta, escritor o artista que no hable con respeto del amor. 

Después inspiró con abandonada expresión soñadora y añadió:

-Si tu madre quisiera alguna vez...

El niño dijo entonces:

-¿Y cómo es la historia de Zispi?

-Shakespeare, José. Es una historia de dos jóvenes que se enamoran y, al final, mueren envenenándose porque no pueden pasar el uno sin el otro. A grandes rasgos, así es, José.

El niño se quedó callado y empezó un inquieto remeneo en su asiento. El poeta apartó su mirada del cristal, la volvió hacia el niño y dijo:

-Calma, muchacho, tu madre volverá enseguida.

El niño se decidió al fin a hablar y dijo:

-Y si de mayor tengo suerte y no conozco el amor, ¿qué es lo segundo más rabilloso que me puede pasar?





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