12 de diciembre de 2011

Por Fas o por Nefás


Dedico este cuento a mi amigo José Antonio B. C.

Luis Rafael García Lorente

Juanjo salió a comprar el periódico por encargo de su padre un martes que no fue al colegio porque tenía que ir al endocrino, pero a mitad de camino del quiosco se sintió intrigado por el tumulto alegre de una multitud de niños que se divisaba a unos doscientos metros, en la avenida que estaba cruzando en ese momento. Entonces la curiosidad le llevó hasta allí y comprobó que los niños estaban devorando dulces frente a una pastelería.

Cuando quiso retomar el camino del quiosco, un hombre se apresuró a sujetarlo por los hombros mientras decía:

-¿Dónde vas, chaval? Colócate en la fila que ahora mismo entras.

-No -dijo Juanjo entonces-. No quiero dulces.

-¡Cómo que no! -dijo el hombre-. A nadie le amarga un dulce. Guarda el turno; no me entra que un niño, como eres tú, no quiera comer dulces.

-A lo mejor es gay -dijo con intención burlona el niño que le precedía en la cola.

-No soy gay. Soy diabético -dijo Juanjo-. Los dulces me suben el azúcar.

-No importa -dijo el hombre-; aún así puedes probarlos siempre que no abuses.

-Es que no llevo bastante dinero.

-No te preocupes, es un obsequio de este establecimiento para los alumnos del Teresa de Jesús -dijo el hombre.

-Es que soy del Calderón de la Barca -contestó Juanjo.

-¿Y entonces qué haces aquí? -preguntó el hombre como interrogándose a sí mismo-. Bueno, no importa, habrá habido algún error.

Juanjo guardó un silencio otorgador.

-De todas formas, ¿qué vas a pedir? ¿Pastel de chocolate, tarta de manzana, helado de vainilla...?

-Es que me está esperando mi padre. Tengo que llevarle el periódico.

-¡O sea que no has venido con nosotros! ¡Jo, qué lapsus más divertido! -dijo el hombre mientras reía.

-¿Entonces, no me va a obligar a entrar?

-Yo no obligo... -contestó el hombre con un repentino tono sombrío de persona ofendida  pero a continuación lo sujetó de la mano y dijo:- Ven conmigo. No te preocupes que sin pastel no te quedas: lo pago yo...

Aquel hombre le hizo recordar a Juanjo un brujo déspota que vio en el cine, malvado pero muy simpático al mismo tiempo.


4 comentarios:

  1. Mmm... Teresa de Jesús, Calderón de la Barca, y no importa yo pago, de modo definitivo las Moradas Infernales.Excelente.Cariños.

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  2. Hay una organización secreta conspirando por ahí contra el mal humor. Si te pide amistad en facebook y te gusta la seriedad, ojito con ella... JA JA JA!!!

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  3. Luis muy bueno el cuento y a mi me encantaba Jafar, era malo pero siempre perdìa.

    un fuerte saludo

    fus

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  4. Pues mis profes de cuando yo estudiaba eran malos, ganaban, pasaban por buenos y te vendían lo mucho que perdían por estar contigo en lugar de hacer las cosas útiles que hacen los mayores. A veces dicen que me paso de quejica pero mi pasado es como el de un veterano de Vietnam, y en cada batalla, una herida.

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