21 de diciembre de 2011

La Rata

Una rata con varias zonas del cuerpo sin pelo debido a la radiactividad (rata pelada en términos técnicos) se volvió paranoica debido al influjo del estrés producido por la música de una discoteca cercana y terminó con el hígado hecho polvo porque se bebía las sobras de los whiskies de los clientes de un bar. Mas, cuando llegó la Navidad, quiso la enorme bondad del Ayuntamiento de donde era transeúnte tratarla médicamente aun sin estar registrada en el censo. La operación duró dieciocho horas y cuando el último punto fue pespunteado, el triste roedor dio su alma. Dios le haya echado raticida suficiente para que en el cielo no haya alimañas como ella que roan los escapularios y hagan sus camadas con las sotanas y capas obispales de los desvanes de la gloria celestial.



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