1 de noviembre de 2011

El Pretendiente

Dedico este cuento a B. A. Magaña, del blog 
De dragones y unicornios , que es un blog que
"engancha". 
Bea, tu novela me hace temblar
espero que  este cuento que te dedico
ahora  te haga, al menos, sonreír.


Sam Smith estaba descansando en el porche de su prima después de trocearle un rimero de leña porque, por ser viuda desde hacía un par de años, no tenía un marido que se lo hiciese.

-Natham Wallace es el hombre que te conviene, Mirna -le decía a su prima, sentada como él en su mecedora -No es un hombre guapo pero... -y Sam completó su frase inacabada con una sacudida de cabeza.

-¿Su conversación es entretenida? -preguntó Mirna.

-En absoluto, Mirna, es el hombre de plática más aburrida que conozco.

-¿Es tierno y detallista?

-¡Ni por pienso! A las mujeres las trata como objetos para su sola satisfacción.

-¿Es bueno en la cama?

-He oído decir que no es su fuerte.

-¿Tiene mucho dinero?

-Es pobre como una rata, Mirna -dijo Sam moviendo la cabeza y con la mirada perdida fija en el horizonte-. No sé cómo ha sobrevivido hasta hoy...

Mirna de pronto adornó su rostro con una sonrisilla de encanto y volviéndolo hacia el de su primo, le dijo con animada alegría:

-¡Entonces me lo recomiendas porque es un hombre muy bueno...!

-Yo no diría eso, Mirna; todo el mundo dice de él que es un tipo peligroso.

-¡Oh, Primo Sam! ¿Me quieres decir de una vez por qué carajo me aconsejas que me case con él? -dijo con fastidio Mirna mientras se mecía y volvía a mirar hacia el distante horizonte.

Sam sacudió otra vez su cabeza y dijo:

-Con él nunca pasarás hambre porque "huele que alimenta".

2 comentarios:

  1. jajajajajaja!!!
    ¿Cómo lo haces? Es muy difícil hacerme reir, ¿sabes?
    Gracias!

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  2. Bea, es que yo escribo sin saber todavía el final, para reírme yo también y disfrutar escribiendo como si lo estuviera leyendo de otro. No creo que sea difícil hacerte reír, lo que pasa es que la gente que te conoce lo cree así porque eres inteligente y te cuenta chistes sofisticados y complejísimos que son los que no hacen ninguna gracia a nadie. Sigue viniendo de vez en cuando a mi blog, que aquí siempre tendrás, si no carcajadas, al menos una humilde intención de provocarlas.

    Ay, Bea, ojalá cierta persona no me despreciara tanto, aunque sé que a parte de estas cosas que escribo, no tengo nada especial y diferente que darle, quizá no me la merezca.

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Gracias por su comentario