30 de noviembre de 2011

Regimientos de Genios

En el siglo II después del Gran Computador Planetario, la ingeniería genética dio al mundo varias generaciones completas de genios. 

Un observador de la época comentó que llamaban al timbre de la puerta de tu casa, abrías y te podía pedir sal alguien que orquestaba mejor que Beethoven, entrabas en el ascensor y te encontrabas con quien estaba esculpiendo un David más alto que el de Miguel Ángel, discutías de fútbol en el bar con el reformador de la teoría de la relatividad o te casabas con la autora de las maravillosas tercera y cuarta parte del Quijote...

Pero había algunos que se preguntaban de qué servía tanta altura intelectual si estaban todos tan ocupados con sus tomterías que no tenían tiempo de demostrar lo buenos que eran en la cama.


Compañía Urgente



Nuria, la enfermera, entró en la habitación hecha una furia. Con una mano en la cintura y otra extendida con la palma hacia arriba en dirección al paciente como si le pidiera algo, en este caso una explicación, le decía muy enfadada:

-Andrés, ya van más de diez veces que se lo digo. ¡Deje quieto el pulsador del timbre, por favor! Ya cansa... No me diga que le ocurre algo porque sé que no es verdad. Usted no tiene más que gastroenteritis y está evolucionando perfectamente. ¡Mañana se podrá ir!

Andrés, apurado y compungido, le contestaba cosas como:

-Nuria, no creo que sea tanto trabajo para usted entrar y saludar y hablar un poco conmigo. Mi familia no viene a verme y me encuentro sólo y aburrido.

-Las enfermeras no estamos para hacer compañía -decía Nuria- sino para atender a los pacientes en sus enfermedades. En la medida en que usted o cualquiera tenga que ser atendido, aquí me tendrá, pero para hacerle compañía, olvídese, claramente se lo digo. Soy en-fer-me-ra, no persona para acompañar, hablar, contar chistes ni todas esas cosas que usted me pide ¿de acuerdo?

Nuria daba por concluida así la reprimenda y se había dado la vuelta para marcharse cuando Andrés dijo con fastidio y desgana volviendo la cabeza hacia la ventana:

-Ni las SS...

Esto sí que fue la chispa que colmó el vaso porque al oír semejante dislate, Nuria volvió sobre sus pasos, agarró fuerte uno de los varales de la cama por no agarrarlo a él del cuello y le lanzó una pregunta retórica con la entonación de quien sabe que le van a responder que sí porque es justo lo que le están pidiendo todo el rato pero con tanto enfado y rencor que lo que parecía que le preguntaba era si de verdad estaba interesado en el suicidio asistido:

-¿Quiere saber cuántas horas trabajo a la semana? -dijo.

Andrés no contestó pero la miraba fijamente.

-¿Cree que no me gano la vida honradamente? ¿Lo he atendido mal hasta ahora?

Andrés dijo que no con la cabeza. Y fue entonces cuando Nuria estalló:

-¡En ese caso no me llame nazi, si aprecia algo la tranquilidad en su vida, porque lo puede pagar caro! ¿Lo ha captado?

Andrés se limitó a contestar:

-Te quiero.

Pero Nuria movió su índice en dirección a él mientras le decía:

-No bromeo, le advierto. Le estoy hablando en serio, Andrés.

-Yo también -dijo Andrés-, estoy siendo completamente sincero pero no sé cómo demostrártelo... 

En ese momento se incorporó y la besó abrazándola. Ella se dejó caer blandamente en los brazos de Andrés rodeando su cuello con los suyos.



28 de noviembre de 2011

Blancanieves para mayores


El café-bar Espejo Mágico carecía de clientes a aquella hora de la noche. Todos estaban viendo con sus familias el final de una serie familiar de televisión que había sido un éxito rotundo de audiencia. Solamente cuatro personas ocupaban una mesa, hablando con gran animación en inglés y riendo con estruendo de cuando en cuando. Y en la barra sólo había un cliente. Había acabado su tercer whisky y parecía juguetear con el vaso.

-No hay nada ahí -le dijo al barman.

-¿Cómo dice usted? -dijo el barman volviendo rápidamente su rostro del televisor hacia su cliente.

-En el fondo del vaso no hay nada, sólo el reflejo de uno mismo -dijo el cliente.

El barman rió la ocurrencia.

-Sí, eso dicen los filósofos de la bebida -dijo-. ¿Le lleno otra vez el vaso?

-De ninguna manera -contestó el cliente- tengo una familia en que pensar. Un hombre casado y con una hija no puede andar por esos suelos de la calle cantando serenatas... Es broma. ¿Cuánto le debo?

El cliente salió a la calle y montó en su Hyundai. Al  llegar al garaje del edificio donde vivía, aparcó en su plaza, feliz bajo el efecto del alcohol. Pero al comprobar la ausencia del Ford de su esposa en la plaza acostumbrada, detalle que hizo desaparecer todo su buen humor, subió los escalones que le separaban de su piso lleno de una indignación furiosa y desproporcionada. El alcohol en un principio le había halagado y devuelto su fe en que era digno de ser amado, pero ahora aquél pequeño detalle volvió en su mente mucho más probable y real que otras veces su sospecha de una infidelidad de su esposa.

Ana, una niña de 14 años, estaba en su habitación chateando con Andrés, su amigo del instituto. Ambos se querían mucho y eran muy cómplices en todo. Ana empezaba a verse liberada de sus miedos infantiles, el mundo para ella comenzaba a estar hecho a su medida. Se sentía con capacidad y fuerzas para moverse por él con total desenvoltura. Por eso no sintió tanto sobresalto cuando escuchó en ese momento el timbre de casa, al contrario de lo que había sucedido hasta hacía poco tiempo y desde periodos lejanos y borrosos de su infancia en que la sola mención de la palabra timbre ya le causaba pavor.

Suponía que quien llamaba era su padre que siempre se olvidaba de la llave pero no sintió miedo a abrir la puerta.

-¡Dime dónde está tu madre! -gritó el hombre del Hyundai con absoluta y perversa ferocidad cuando Ana le abrió.

-En la peluquería -contestó Ana. Y temiendo que hiciera mal a su madre, añadió:- Y ni se te ocurra tocarle un pelo, papá, ni un pelo...

Pero su padre, enardecido por su propia indignación, no veía razonable y justo nada ni nadie que se opusiera a él en aquel momento y, al comprobar que su propia hija se rebelaba justo cuando más lástima sentía él de sí mismo, descargó el puño con toda su fuerza contra ella, que con la levedad de un trapo se desplomó. Antes de caer al suelo, su cabeza dio contra el mármol de una mesa que había en el descansillo. El golpe le provocó una conmoción y la dejó inconsciente.

El padre de Ana, al comprobar lo que le había hecho a su hija, llamó a una ambulancia y después, la cantidad grande de alcohol que había ingerido le hizo dormirse en el sillón del cuarto de estar. Ana quedó tendida en el descansillo. Un jabalí de bronce de colmilluda boca que hozaba a ras del suelo parecía temer por la vida de la niña con su corazón (¿por qué no?) de oro.

A las siete de la tarde del segundo día de hospital, la madre de Ana vio con infinito agrado cómo las señales del aparato electrónico que medía las constantes cerebrales mostraban sensibles síntomas de mejoría cuando ella acariciaba la mano de su hija. Todo el personal encargado de su cuidado se mostró alegre y manifestaba su seguridad en que pronto Ana saldría del coma.

Pasaron varios días hasta que Andrés decidió ir a visitar a su amiga. Vio cómo su postración física no había menguado en nada la belleza de la chica y sus lágrimas de dolor afloraron cuando se quedó sólo con ella. Se inclinó sobre su rostro y contra las órdenes médicas besó los labios de la niña. Fue entonces cuando Ana volvió a mejorar en sus constantes hasta el punto de mover un poco la cabeza pero al instante volvió al coma profundo. Andrés se agachó otra vez y susurró en su oído:

-Si mueres, tu madre correrá peligro y yo viviré sólo el resto de mi vida. Eres importante para tu madre y para mí. Hay gente amargada porque se siente menos que nadie ¿y tú te vas a morir cuando tienes cosas tan importantes que hacer?

Andrés se dirigió a la puerta de la habitación para marcharse pero al volverse para mirarla por última vez, la muchacha tenía los ojos abiertos y miraba a todas partes para intentar reconocer dónde estaba.

Su padre, meses después, cuando comprobó la aséptica indiferencia que mostraba su hija por su persona durante el juicio y viendo que había perdido también a su esposa, se sintió tan indigno y culpable que acabó de perder su estabilidad mental. Cuando salió de la cárcel, se quitó la vida.

26 de noviembre de 2011

[2 CONCURSOS DE FANTASTIC WONDEREAD]



Si pincháis en el enlace de abajo entraréis en el blog Fantastic Wonderead de Susana, Ares y Damián y podréis saber cómo participar en el concurso Gallinicas cuyo premio son dos libros publicados por el propio Damián Montes, uno de los administradores del blog: "TAMBIÉN OLVIDADO", Y "GALLINAS NUEVAS EN VINO MALO"

Concurso Gallinicas

El libro También Olvidado tiene página en Facebook que puedes ver si pinchas el anterior enlace.







Gallinas Nuevas... también tiene página en Facebook y, si quieres participar o unirte a ella pincha aquí Gallinas Nuevas en Vino Malo




Suerte y a leer que es lo mejor que se puede hacer para salir de locos








Del mismo blog Fantastic Wonderead os presento también el Concurso Navidad , que tiene tres packs a elegir como premio

Pack 1. Alma Perdida, Luna de Otoño y Tan sólo una caricia de Julia Zapata.
Pack 2. Entre Fantasmas-Venganza (+info del libro)
Pack 3. No mires atrás (+info del libro)

Este fantástico blog de la excelente diseñadora Susana tiene página también en Facebook y la puedes ver pinchando aquí Are u metal Literatura y concursos 

25 de noviembre de 2011

La Amiga del Balcón



Abrió los ojos y dudó un momento. ¿Qué día es hoy? Sábado. Cada vez le era más difícil distinguir los días, salvo el domingo, que era el día en que iba a casa de su hermana. La soledad había dejado de dolerle. Nadie podría reprocharle que no hubiera intentado encontrar pareja; había algo que había alejado de él a las mujeres. "Bueno", se decía cada vez que intentaba explicárselo a sí mismo, "ya soy muy viejo para preocuparme de esos extraños motivos. Pronto caerá el telón, ¿qué puede importar ya nada?"

El chico de la Cruz Roja llegó a las 11. Le hizo unos recados y se marchó. Antes de despedirse, tuvieron una conversación.

-Ramiro, ¿tienes novia?

-Sí, Juan.

-Yo nunca he tenido ninguna -dijo el anciano.

-Esas cosas pasan...

-A veces echo de verdad en falta convivir con alguien pero soy demasiado viejo para pensar en esas cosas y en seguida se me pasa el deseo.

-Juan, váyase a vivir a una residencia, allí encontrará gente de su generación con la que convivirá. Hay todo tipo de pasatiempos: naipes, dominó, adivinanzas... es ir allí y empezar a flipar un montón.

Juan cambió de opinión con respecto a Ramiro. Le creía un chico inteligente pero ahora le parecía que estaba chocho como un viejo. ¿Qué demonios le importaba a él el dominó? Él sólo añoraba una compañera, eso era lo que había querido darle a entender. Se arrepentía de haberle confesado su pensamiento más secreto a aquella persona. Ahora le parecía un vulgar atiende-viejos sin alma. "¿Qué hará este tipo de personas en la vida cuando aparezca un modelo eficiente de robot?", se preguntaba después con irritación.

Sin embargo más tarde se dijo que la amistad también era importante. Había perdido su oportunidad de vivir con una mujer, pero todavía podía disfrutar de una conviviencia con amigos. De modo que antes de la una ya estaba llamando al número que Ramiro le había dejado, que era el de una residencia a veinte kilómetros de allí. Tomaron sus datos y al cuarto de hora le llamaron y dijeron que el lunes mismo, si así lo quería, irían a recogerle.

-Gracias, pero que  sea al atardecer porque tengo cosas que hacer antes.

En gran parte se marchaba por despecho. Desde hacía meses, todo lo que tenía que hacer sentado en una silla lo hacía junto a la ventana que daba a un balcón del otro lado de la avenida por no sustraerse a la mirada de una mujer de su edad que pasaba la mayor parte del día allí cuando hacía buen tiempo. Nunca se habían visto de cerca o hablado, salvo a gritos, pero había surgido entre ellos un afecto y complicidad mutuo, como cuando pasaba una ambulancia con la sirena sonando a gran volumen y ella movía la cabeza y hacía gestos de fastidio mientras que él se llevaba un dedo a la sien para indicar que esa gente estaba loca. Sin embargo el día anterior ella no había aparecido en el balcón. Tampoco aquella mañana de sábado apareció ni aparecería el día siguiente. A su parecer, se había enfadado con él y le había abandonado como las otras mujeres.

El lunes, un cuarto de hora antes de que llegaran a recogerlo desde la residencia de ancianos, preparado ya, con la maleta hecha y un nudo en la garganta porque al fin y al cabo hubiera preferido quedarse allí, vio el rectángulo luminoso que proyectaba en la pared la luz del sol, que ya estaba próximo al ocaso aquel día de agosto. Apartó por completo la cortina para observar por última vez el balcón, escenario de aquella fugaz felicidad que había vivido en las postrimerías o pre-postrimerías de su solitaria vida y he aquí que le sorprendió encontrar de nuevo a su amiga.

Ella le vio entonces y sonrió y mostró su alegría por el reencuentro. El rostro de Juan, en cambio, era patibulario; desapareció un momento de la ventana y reapareció llevando en la mano la maleta, que alzó hasta hacerla visible desde el balcón. Cuando la anciana la vio y comprendió lo que significaba, para sorpresa de Juan, guiñando sus ojos y extendiendo hacia abajo las comisuras de los labios inclinó el rostro y, ocultándoselo con las manos, comenzó a llorar.

Juan corrió con la maleta hasta su escritorio donde encontró un folio en blanco y, tras sacar su bolígrafo del bolsillo de la camisa, escribió con letras grandes:

NO TE PREOCUPES POR MÍ. PRONTO MORIRÉ Y DEJARÉ DE ESTORBAR.

Contempló unos segundos la nota reflexionando si sería suficiente. Cuando vio que pasaban cinco minutos de la hora en que venían a recogerlo, su corazón le dio un vuelco, se precipitó hasta la puerta, pegó cuidadosamente el folio en el centro de la hoja con cinta adhesiva y se marchó con la mayor celeridad que le  permitieron sus viejas piernas a pasar la noche con aquella chica de 79 años que al fin le había dado una muestra de verdadero amor.



23 de noviembre de 2011

Por ser como eres



Jesús estaba desayunando una lata de pescado en escabeche pero su madre no le dejaba hacerlo en paz. De vez en cuando pateaba con un pie en el suelo y protestaba por lo mucho que se demoraba con la comida porque quería que la llevara a casa de Catalina, la amiga a la que conoció en el bingo y con la que le encantaba jugar a la brisca.

-Mamá, ¿por qué no vas a mirar en el buzón si hay correo y mientras tanto te ahorras el trabajo de estar observándome?

-Hoy no viene el cartero, Jesús. Es sábado.

-Puede ser que viniera ayer.

Su madre se dirigió a la calle con la llave del buzón en la mano. Instantes después volvía con una carta en la mano expresando su extrañeza porque, por el aspecto exterior, no parecía el tipo de correo que solían recibir.

-Ábrela y verás lo que dice, que es lo primero que hay que saber... digo yo, ¿no?

-"Querida Amalia Pérez Sanjuán, por ser usted como es, sólo por eso, nuestra empresa, una incipiente marca de galletas, se complace en regalarle el pasaje para un crucero por el Atlántico durante tres semanas en un barco con todas las comodidades. Enhorabuena. La queremos." ¡Qué cosa! Pues ya tengo plan para el verano...

-¿Cuándo es el crucero?

-Del 1 al 21 de agosto. Lo único que siento es que no haya también una invitación para ti, me voy a encontrar muy sola en el barco. Jesús, procura estar de 9 a 9 y media en casa para que chateemos y me digas como va todo por el pueblo y los canarios, si te vas de viaje algún día, se los pasas a la tía Dolores, que desde que se atragantó uno con el mijo, ya no estoy tranquila y mi colección de abanicos...

-¡Mamá, tranquila! No me agobies. Faltan todavía diez días, ya me darás todos los recados.

Jesús aparcó el coche frente a la casa de Catalina y entró con su madre. Catalina miró a Jesús con cierto aire de repugnancia y luego se volvió a su madre y le preguntó:

-¿Por qué entra aquí éste?

Ella se volvió a Jesús y le dijo:

-Dice Catalina que por qué has entrado.

Jesús, que desde el primer día que llevó a su madre a aquella casa consideró amable de su parte no violar la intimidad de las dos amigas y quedarse fuera aunque tuviera que pasar frío, perderse partidos de la selección de futbol y aguantar los murmullos de sorna de los vecinos que le veían todos los sábados dando vueltas o dentro del coche, y a pesar de todo no había recibido una sola muestra de agradecimiento o atención alguna de aquella anciana excéntrica con la que tan encaprichada estaba su madre, descubría ahora que la costumbre tenía peso de ley y que tampoco hoy podía ver un partido de tenis que le interesaba especialmente. Pero de pronto asomó la cara de su madre por la puerta y le dijo con alegría contenida:

-¡Ven, Jesús, entra! A Catalina también le han mandado una invitación como la mía. ¡Irá en el mismo barco que yo!...

La carta decía prácticamente lo mismo que la de la madre de Jesús:

"Querida Catalina Márquez Imbernón, por ser usted como es, sólo por eso, nuestra empresa, una incipiente marca de galletas, se complace en regalarle el pasaje para un crucero..."

De vuelta en el coche, la madre de Jesús decía:

-Dicen que nadie da nada por nada pero en fin, a caballo regalado no le mires los dientes.

-Mamá, esto es un tipo nuevo de marketing. Seguro que pronto vendrán periodistas, descubrirán la marca que está detrás y se harán eco de la noticia.

-¡Huy, hijo! Eco de la noticia. ¡Qué afectado estás esta mañana!

De vuelta al pueblo, vieron que dos mujeres entradas en los 60 se dedicaban a parar con gestos de guardia urbano a los automóviles que marchaban en sentido entrada y a pedirles la documentación.

-¿Qué hacen éstas reteniendo el tráfico? -dijo Jesús enfadado.

-No hables mal a las hijas de Rumboso -le advirtió su madre-. Si se enfadan contigo, no me invitan a su fiesta de fin de año.

-Estamos en julio. ¿Tan rencorosas son?

-Si algo tenías que tener claro a estas alturas sobre las hijas de Rumboso es que son rencorosas...

Al llegar el turno de Jesús una de las hijas de Rumboso asomó por la ventanilla y le dijo:

-Muy buenos dias, familia. Por favor, dame el DNI o algún documento acreditativo.

-¿Para qué lo quieres, Felisa? -preguntó la madre.

Es que le vamos a dar un premio al poseedor del primer número de carnet que encontremos que termine en 62, que son los años que tenemos nosotras dos.

-¿Qué premio? -preguntó Jesús.

-Esta mañana nos han llegado dos invitaciones a un crucero en agosto y, como para esas fechas teníamos un viaje a Lisboa, con gran magnanimidad por nuestra parte, vamos a entregar el viaje a Lisboa a uno de los que pasen por aquí y nosotras nos vamos en el crucero.

-Chicas, a mí también me ha caído el crucero -dijo la madre de Jesús- pero ¿no sabéis por qué motivo real os lo han dado?

-El motivo real debe ser que tocamos muy bien las canciones de los Beatles para piano a cuatro manos ya que nos dicen en la carta que nos regalan el crucero sólo por ser como somos.

El viaje a Portugal quedó pendiente para los que venían detrás. Jesús pensó en la tranquilidad que tendría en casa esas tres semanas cuando las hijas de Rumboso dejaran de ir a su casa a darle órdenes disfrazadas bajo las más peregrinas escusas.

El día que zarpaba el barco, las cuatro premiadas acudieron en el coche de Jesús al puerto. Tras las alegres despedidas, Jesús fue a casa de su novia.

-Jesús, ¿qué haces aquí a estas horas? ¿No estás con tu madre hoy?

Jesús se acercó a ella sonriendo y le dio un beso en la boca.

-Mi vida, me he librado de ella y de sus amigas. A partir de ahora podemos vivir la vida intensamente.

-¿Qué has hecho? -dijo ella.

-He comprado unos pasajes para un crucero y se los he echado a su buzón en un sobre con una nota que dice que son un regalo de una fábrica de galletas sólo por ser como son.

-Pues te habrá costado un ojo de la cara -dijo ella riendo alegremente.

-Me ha costado mucho más el explosivo...

La novia de Jesús, tras unos segundos de duda, comprendió el chiste y soltó una gozosa carcajada. Pero después le dijo:

-Si no te conociera, diría que eres un calzonazos. Encima de que no te dejan en paz un segundo, vas y les regalas un crucero... Así no te las vas a quitar nunca de encima.

-Al contrario, mi vida, cuando asimilen de verdad que han merecido semejante premio sólo por ser como son, lo más probable es que ya no encuentren placer en dar órdenes a nadie.


21 de noviembre de 2011

El Traficante de Arte

Hell Watt, llevando su acostumbrado bastón, entró en la tienda de Walter Bangs, para él un auténtico ordinario, aunque tenía tanto dinero que podías llevarle cualquier cosa. Walter Bangs era un atracador de bancos retirado y utilizaba un socio especialista en arte. A Hell Watt le sorprendió verle en la tienda. Le acompañaba una rubia teñida, sonriente sólo para él, a la que él también dirigía miradas sonrientes y de mucho interés.

-Buenas tardes, señor Bangs. ¿No está Mike, su socio? -dijo Hell.

Walter respondió algo ofendido:

-El accionista mayor soy yo, de modo que sea lo que sea lo que haya venido a hacer a esta tienda, me basto yo para atenderle -y entonces dirigió hacia su acompañante femenina su mirada, que pasó del brillo furioso que había dedicado a Hell, a uno de ternura y desconcertante candidez.

Hell maldijo entonces su suerte, aquel individuo, ignorante absoluto en cuestiones de Arte se acababa de enojar con él. Seguro que si establecía un precio insignificante por el cuadro robado, no tendría más opciones que aceptarlo o recurrir al  estúpido y avariento Frank Dobbie. 

-Quisiera ofrecerle una obra auténticamente maestra -dijo entonces Hell.

Walter cerró entonces la puerta de su establecimiento con pestillo y los tres pasaron a una habitación sin ventanas.

-Por favor, Mary -dijo el comprador- siéntese en esta silla (sí, aquí cerca) mientras yo despacho un pequeño negocio con este señor.

Entonces le pidió a Hell que le mostrara el cuadro que quería venderle. Hell desenroscó el mango del bastón y sacó de su interior un largo lienzo enrollado. Walter se puso a contemplar el cuadro.

-¿Qué es esto? -le dijo a Hell.

-Son girasoles.

-Ya lo sé, me refiero a quién lo ha pintado porque en mi vida he visto yo una pintura tan mediocre -dijo Walter, y furtivamente espió el rostro de la mujer, a la que quería impresionar, buscando las señales de aprobación que ansiaba. Efectivamente comprobó que ella asentía a aquel juicio tajante sobre el cuadro.

Hell dijo entonces:

-El autor es Van Gogh.

-Pues Van Gogh es basura -dijo entonces el comprador, que volvió a espiar el rostro de la mujer objeto de sus aspiraciones. Y en un visto y no visto el cuadro quedó hecho tres trozos y lanzado a la chimenea.

Cuando Hell comenzó a creerse lo ocurrido, se lanzó a la chimenea a recuperar la obra maestra de todos los tiempos, pero estaba tan dentro de la chimenea, las llamas eran tan grandes y su brazo tan corto que, tras quedarse sin pestañas ni cejas, sólo alcanzó a sacar dos restos carbonizados que ya no servían para nada.


19 de noviembre de 2011

[TODOS LOS DESEOS SE CUMPLEN]

Como dice la autora de las historias que aparecen en De Dragones y Unicornios, todos los deseos, tarde o temprano, acaban cumpliéndose. Como sabréis quienes hayáis tenido la curiosidad de ver la página de IMÁGENES PERSONALES de este blog, mi sobrina Belén quería ser modelo, y eso desde muy niña, casi desde cuando a sus dos añitos iba yo a cuidarla los viernes a su casa. En las fiestas de su municipio de este año, ha sido elegida dama de honor y al mismo tiempo ha aceptado una matrícula gratuita en un cursillo de modelos. El pasado día 6 de noviembre consiguió desfilar con brillantez en Murcia y recibió a cambio una remuneración económica. Aquí presento las fotos del acontecimiento, que están hechas por Maria Teresa Gracia, su propia tía, y lo hago un sábado, que  no es día de publicar el cuento, por si algún visitante cree que busco material de relleno. Mi ánimo al publicar esta entrada no es otro que presumir de sobrina, de modo que el hipócrita que esperaba que justificara mi publicación fuera de contexto con una excusa inverosímil o rebuscada, que espere a otra ocasión en este mismo blog que, sin duda, llegará.












Aquí es como una princesa cuyo príncipe la ha abandonado y camina decidida hacia su despacho a firmar una orden de busca y captura...
















Aplaudiendo al diseñador del vestido...

















DESFILE DEL RINCÓN HUERTANO DE MURCIA
6/11/2011














MODELO, BELÉN GRACIA GARCÍA (15 AÑOS)
FOTOS, MARÍA TERESA GRACIA

Gracias :)

18 de noviembre de 2011

Lo que hay que decirle a una abogada guapa y soltera que te encuentres en el Facebook



Asunto: Solicitar sus servicios profesionales.
Necesito una abogada de buena presencia, que sepa hablar español y que muestre en su rostro evidentes signos de inteligencia y dulzura para que abogue por mi corazón ante el suyo propio. Es por este motivo que solicito sus servicios,  mi buena señorita. Imposible pagar la minuta sin empeñarme para toda la vida, lo que no me importaría si usted llevara a buen término sus propósitos y ese juez duro, implacable, riguroso y exigente que tiene usted en su pecho volviera hacia mí su rostro, terrible por cuanto de su voluntad depende mi vida, y emitiera un veredicto favorable. Entre tanto, permanezco en una cárcel de amor en que me encierran sus ojos y su sonrisa de niña, como rejas del más duro metal, torturado por la sospecha de su desdén, mal alimentado por esperanzas sin fundamento y esperando al médico, que al mismo tiempo es mi asesino porque trae al Amor, fuente del mayor dolor y la mayor dicha. Mi alma es ahora suya, métala entre los demás documentos de su despacho y después olvídela escondida entre cartapacios apilados y polvorientos o no me mate de dolor y devuélvamela con una respuesta favorable, así la guarde el Cielo como lo veo yo en su rostro en todo su esplendor.

16 de noviembre de 2011

Arrebato Pesimista

Un adolescente esperaba solo sentado en un escalón a la puerta del instituto a que se hiciera la hora de entrar. Tenía inclinada tristemente la cabeza hacia el suelo y los brazos apoyados en las rodillas. De pronto llegó su compañero de pupitre y le dijo:

-¡Jo, tío! ¡Qué pronto has llegado hoy!

-Es que mis padres se han ido de viaje muy temprano y he tenido que salir de casa mucho antes.

-Ah, tú a currar y ellos a pasárselo en grande, ¿no?

-Además, mientras esquían a gusto durante tres días, yo tendré que pasarlos con mi tía Berta, que no hace más que hablar de cartomancia, quiromancia, catoptromancia... ¡Qué asco de mundo! A todos les va bien menos a mí.

El recién llegado al cabo de un espacio dijo:

-¡Qué interesante! ¿Eso te pasaba ya a las siete? Lo digo porque yo me he levantado genial a esa hora y la radio no daba más que noticias buenas...


Allegro con Brio
7ª Sinfonía de Beethoven




15 de noviembre de 2011

[HISTORIA PERSONAL SOBRE EL PASO DEL TIEMPO]

Tendría algo más de diez años y la cabeza llena de las fantasías que veía en la televisión y tanto me gustaban, estaba a punto de comenzar la democracia en España o había comenzado ya, mi principal ilusión en la vida era ver la serie Kung-Fu sin que cortaran el suministro eléctrico y, cuando me olvidaba del futuro y decidía vivir el presente, como dicen los psicólogos, era porque estaba jugando con mi primo Ramonín, mucho más pequeño en edad que yo con el que acabé adoptando un rol de narrador particular de cuentos, siempre improvisados, quizá inspirándome en la afición que tenía mi abuelo a contar sus batallitas chupando a palo seco de una boquilla de plástico porque había fumado ya en la vida todos los cigarrillos de verdad que aguantaban sus pulmones. 

Con el tiempo mi conciencia de la importancia de mi propia habilidad narradora me llevó a cometer el gran error que cometen los mortales frente a los dioses, el creerse igual a ellos. Y lo que hice entonces fue contar a Ramonín y sus hermanas el mismo cuento del día anterior porque me había parecido un maravilloso cuento de terror. Pero al final, en lugar de las exclamaciones de la primera vez, sólo vi caras serias e inexpresivas y cuando pregunté por qué se me negaba el aplauso de esa manera me respondió Ramonín que no le gustaban las repeticiones. Esa fue la mayor lección de humildad como narrador que recibí en mi infancia. 

Por razones que no recuerdo, dejé de ir un tiempo a casa de Ramonín. Un día quise volver, me acababa de cambiar la voz por la llegada de la pubertad y mientras narraba el cuento a mis primos, el sonido ronco de mi garganta me producía una sensación extraña, incompatible con la ingenuidad de mi cuento. Desde entonces nunca más he vuelto a casa de Ramonín. Durante mi niñez y adolescencia, aunque esto parezca el darse tono intelectual de un escritor autodidacta, parte de mis doloridas tristezas interiores eran provocadas por la conciencia del paso del tiempo.

13 de noviembre de 2011

El Final de un Dictador

Dedico este cuento a mis amigos
de la universidad Oscar de Jódar Bonilla
y Carmen Gambín Alcaraz.

Luis Rafael García Lorente


El Almirante Rodríguez, hablaba desde el teléfono de su despacho, mostrando en su rostro una expresión de preocupación que, unida a su estrabismo, le hacía la viva imagen del horror cósmico porque parecía que miraba a todas partes a un tiempo con el mismo miedo.

-El Dictador -decía-, desafortunadamente para el ejército del país, que lo amaba como a su hijo predilecto, se ha despeñado por un barranco haciendo senderismo. Todo sea por la Revolución.

-¡Nuestro querido Dictador muerto! -estalló el General del Ejército del Aire, Pedro Pájaro, desde el otro lado del hilo telefónico- ¡No muerto, porque un revolucionario de verdad nunca muere! ¡Roto! ¡Se nos ha roto el Dictador! -Rodríguez escuchó entonces a Pájaro emitir un sonido entre sollozo y relincho histérico-. ¿Puede descartarse ya la intervención de disidentes?

-Hay una sospecha pero requiere un estudio de la hoja de servicios de cierto oficial de diecisiete años.

-¿Y en qué consiste esa sospecha, mi querido Almirante?

-Nuestro dictador se enganchó una hora antes los pantalones en una rama y este oficial de que te hablo tiró de la rama para liberar a quien liberó a nuestro pueblo. El resultado fue que al Dictador se le hizo un enorme siete en la prenda.

-¡Qué oficial más torpe, por Stalin!

-¡Y tanto! El Dictador necesitó de aguja e hilo urgentes para no exhibir sus calzoncillos ante las representantes de la Asociación Nacional de Mujeres Libertarias con que contaba la comitiva campestre.

-¡Por Stalin, qué humillación! Ese individuo merece la pena capital.

-El Dictador le dijo entonces al oficialito que no le ayudara nunca más a no ser que él se lo ordenara o tendría un pelotón de fusilamiento enfrente.

-¡Qué clemente era el Dictador! En lugar de fusilarlo en aquel mismo momento, le dio otra oportunidad. ¿Y cómo fue el caer por el barranco?

-La reciente lluvia había dejado el sendero por el que caminaban convertido en un barrizal. El suelo estaba muy resbaladizo y tras dar un paso en falso, el Dictador cayó en redondo y dió con la cabeza en una piedra. En la misma caída, su pie empujó un árbol caído que estaba en precario equilibrio sobre la orilla de un precipicio. Este empezó a deslizarse hasta el barranco arrastrando tras de sí por el pié al Dictador, que con el golpe había quedado inconsciente. Finalmente árbol y dictador se precipitaron hasta el fondo. El oficialito era el único que estaba justo al lado del Dictador en el momento del accidente y en buena posición para haberle salvado la vida pero declara ahora que recordó la prohibición que nuestro libertador le había impuesto y que determinó no violarla porque antes que la vida de nadie estaba la suya propia.

Casi escupiendo cada sílaba, Pedro Pájaro, musitó despectivamente entre dientes:

-Capitalista...

11 de noviembre de 2011

Caratonto


Pedro iba camino de casa mientras, henchido de orgullo, recordaba lo que había oído en la reunión de profesores en la que había estado presente cinco minutos por un pequeño asunto:

"-Pedrito, eres un niño muy inteligente -dijo don Simón.

"-Llegarás muy lejos cuando seas mayor -dijo doña Silvia.

"-Es un niño con una memoria asombrosa y muy responsable, ¿verdad, Simón? -dijo don José

"-Sí -contestó don Simón- y no sólo eso: además lee con gran fluidez. Mejor que los demás niños..."

¿Así que era inteligente? Si unos tíos tan listos lo decían, tenía que ser verdad. Ahora sí que había llegado la hora de que cambiaran las cosas. A partir de ahora no volverían a reírse de él. Se encargaría de eso echando mano de su privilegiado cerebro. 

¡Se haría respetar! Pedro agitaba el puño con obstinación, contemplando abstraído la potencia de su mano.

-¡Me haré respetar, me haré respetar...! 

Pero cuando llegó al borde de una zanja, gracias a que ésta escapó a su percepción, cayó dentro . Desde el fondo, dolorido y fastidiado, escuchó las risas estrepitosas de los compañeros que le precedían: una vez más, esas risas...



9 de noviembre de 2011

En los duros tiempos de la Reglamentación


Mentecarpo, un miembro de Libertad entre Nos, hizo el signo oculto de su sociedad a aquel hombre que bajó en la estación de Villapoquete pues sospechó que era el enviado por los Supremos para informarse en persona de los efectos de La Reglamentación en todo el país. Su sospecha resultó acertada y de inmediato el extraño le contestó poniéndose ambas manos sobre la cabeza a modo de alas de Mercurio y sacó la lengua. Tras este gesto tan discreto, ambos se dirigieron a unos almacenes abandonados. Entonces Mentecarpo poniendo una pose mujeril, porque era un tipo muy fino, dijo extendiéndole la mano:

-Mentecarpo, encan... -pero en este punto consideró que se estaba excediendo en la elegancia y feminidad de sus formas, tosió y repitió en tono algo más varonil a su entender:-. Mentecarpo, encantado de conocerle.

-Aduardo, mucho gusto -contestó el otro-. Cuénteme Maestro Magnánimo, ¿como se encuentran las ramificaciones de nuestra sociedad en el país?

-Perdiendo hoja, chico -dijo Mentecarpo-. El Partido del Libro del Reglamento Eterno, que gobierna el país de modo asfixiante y celoso, ha repartido guardias por todo el país para mantener el control de la sociedad y asegurar el cumplimiento de la Reglamentación en una teocracia tan estricta que no tiene precedentes en el mundo. No sólo se han prohibido las asociaciones secretas sino que está rotundamente vedado cerrar la puerta de casa.

Aduardo resopló apenado, haciendo que los pelillos de su poblado bigote se agitaran locamente. Luego preguntó:

-Alguna libertad quedará... ¿qué hay de las salidas al campo a respirar aire puro?

-La gente que va al campo tiene que enfrentarse a las batidas de caza de los sátrapas del partido y sus amigos y familia. Los ideólogos del partido creen que ya se ha hecho bastante daño a la naturaleza y sus especies naturales por lo que, de matar algo, mejor que sea gente...

-¡Dios bendito...! -susurró Aduardo-. Los baños en las playas también se habrán prohibido, ¿no es así?

-Las playas han sido ocupadas por el SLFU, Socorristas de la Lealtad al Fin Último, una facción playera del Partido del Libro del Reglamento eterno.

Aduardo, reprimiendo la nausea que le provocaban tan pésimas noticias y mirando fija y gravemente a los ojos de Mentecarpo, como pidiéndole una pronta y franca respuesta, le preguntó:

-¿Qué misión tiene el SLFU?

-Ahogar en el mar a los bañistas que se muestran más desinhibidos de lo normal y abortar estados de relajado bienestar, torturar a los hombres y violar a las mujeres.

-Pero ¿qué potente narcótico administrado malévolamente por los socorristas retiene en la playa a esa pobre gente hasta el punto de dejarse violar y hasta matar? -dijo Aduardo con un mal disimulado horror unido a la compasión.

-Los anuncios de televisión sobre las costas del país son tan impactantes que siempre hay suicidas y demás imprudentes afluyendo a esos lugares.

-Olvidémonos ahora de eso, ¿la gente sigue haciendo el amor con quien quiere o también han reglamentado eso?

Mentecarpo miró de arriba abajo a Aduardo con secreta lujuria y dijo:

-¿Es que en tu país libre se hace el amor con quien uno quiere, guapo? Y luego hablas de narcóticos...

-Entiéndame usted. Era una forma de hablar..  -dijo Aduardo empezando a sospechar que había algo raro en su acompañante.

8 de noviembre de 2011

Los Fantasmas según Marx

Marx agitaba su pelambrera leonina durante una conferencia sobre las "cosas místicas" lanzando estas palabras a su variopinto público londinense:

-...mientras que el proletariado cree, asustado, en los trasgos, hadas y toda clase de espantos nocturnos que habitan presuntamente fuera de las fronteras del territorio en el que es útil al capitalista, este último puede estar seguro de que sus obreros y campesinos no necesitarán un aporte extra de alimentos para mantenerse fuertes porque no trasnocharán marchándose de fiesta a otros lugares e incluso en la cama tendrán tanto miedo que se quedarán al menor crujido paralizados por lo que el cuerpo gastará menos nutrientes y el patrono se ahorrará una sustanciosa suma en manutención...

Uno de los asistentes, un hombre de barba blanca y un ojo más abierto que el otro pero los dos con aspecto alucinado, se levantó de pronto de su asiento y dijo:

-Permítame que le interrumpa, caballero, pero me intriga su opinión respecto a la demostrada capacidad de los mediums para materializar fantasmas en las sesiones de espiritismo.

-Escuche, amable caballero -contestó Marx- no desconozco esos fenómenos interesantes y sorprendentes que acaba de descubrir la ciencia y ellos demuestran mis tesis. El modo de producción del más allá debe ser sin duda la Dictadura del Proletariado puesto que allí se ha acabado la historia y no hay clases sociales porque se ha alcanzado la total igualdad. Entre este mundo y el otro permanecen unos pocos muertos convertidos en fantasmas. Todos los fantasmas que se aparecen en castillos y arrastrando pesadas cadenas deben ser por ello presidiarios capitalistas de dicha dictadura sometidos a arresto domiciliario.

4 de noviembre de 2011

Presentación de los presupuestos de Inopia para el año que viene


Señores diputados, en Inopia disfrutamos del Estado del Malestar. Nuestra renta per capita está bajo cero, comemos sólo cuando nos invitan, el agua para nosotros no es corriente sino inusual. No tenemos más luz que la del sol, ni más gas que el de nuestras tripas, ni más teléfono que un móvil: el de sobrevivir. No estamos en periodo de vacas flacas porque nos las hemos comido todas.

Este año no tenemos déficit porque ya nadie nos quiere prestar nada. Mis cuentas son trasparentes porque están hechas de viento. En ellas hay muchos ceros, pero ninguna cifra más. Hemos doblado el esfuerzo presupuestario del año pasado porque cero por dos también es cero. En fin, todos deben estar contentos con estos presupuestos porque según los psicólogos nuestros pensamientos deben ser positivos para no ser víctimas de la angustia o la melancolía. 

No nos queda otra opción que emigrar a Europa. Allí la gente suele tener grandes jorobas pero no en la espalda sino en el vientre, comen hasta hartarse y aún les queda algo que tirar. Con lo que a uno le sobra, tendríamos para alimentar a una familia, no de las nuestras sino de hipopótamos. No atan los perros con longanizas sino las longanizas con perros y no trabajan para comer sino para realizarse. 

Sólo queda que aprueben con sus votos estos presupuestos, si la oposición no tiene recurso que interponer, lo que dudo porque en Inopia ya no existen recursos.

1 de noviembre de 2011

El Pretendiente

Dedico este cuento a B. A. Magaña, del blog 
De dragones y unicornios , que es un blog que
"engancha". 
Bea, tu novela me hace temblar
espero que  este cuento que te dedico
ahora  te haga, al menos, sonreír.


Sam Smith estaba descansando en el porche de su prima después de trocearle un rimero de leña porque, por ser viuda desde hacía un par de años, no tenía un marido que se lo hiciese.

-Natham Wallace es el hombre que te conviene, Mirna -le decía a su prima, sentada como él en su mecedora -No es un hombre guapo pero... -y Sam completó su frase inacabada con una sacudida de cabeza.

-¿Su conversación es entretenida? -preguntó Mirna.

-En absoluto, Mirna, es el hombre de plática más aburrida que conozco.

-¿Es tierno y detallista?

-¡Ni por pienso! A las mujeres las trata como objetos para su sola satisfacción.

-¿Es bueno en la cama?

-He oído decir que no es su fuerte.

-¿Tiene mucho dinero?

-Es pobre como una rata, Mirna -dijo Sam moviendo la cabeza y con la mirada perdida fija en el horizonte-. No sé cómo ha sobrevivido hasta hoy...

Mirna de pronto adornó su rostro con una sonrisilla de encanto y volviéndolo hacia el de su primo, le dijo con animada alegría:

-¡Entonces me lo recomiendas porque es un hombre muy bueno...!

-Yo no diría eso, Mirna; todo el mundo dice de él que es un tipo peligroso.

-¡Oh, Primo Sam! ¿Me quieres decir de una vez por qué carajo me aconsejas que me case con él? -dijo con fastidio Mirna mientras se mecía y volvía a mirar hacia el distante horizonte.

Sam sacudió otra vez su cabeza y dijo:

-Con él nunca pasarás hambre porque "huele que alimenta".