14 de octubre de 2011

Rally


Cinco amigos se desplazaban una noche en un automóvil camino de casa. Había llovido torrencialmente y una depresión que hacía la carretera estaba inundada.

-¿Qué hacemos? -preguntó uno de ellos cuando los faros del coche iluminaron el borde del charco.

El conductor, que era el de más edad, era también el que tenía más autoridad a la hora de analizar hechos y tomar decisiones.

-Dar un rodeo.

Como lo dijo, lo hizo. Salió de la carretera asfaltada y se adentró por el terreno que había a un lado. Continuó unos metros con precaución y lentitud. Pero de pronto las ruedas comenzaron a patinar y el coche dejó de avanzar.

-¿Qué hacemos? -preguntó uno de los jóvenes.

-Empujar -contestó el conductor.

Excepto él, todos bajaron y comenzaron a presionar con fuerza contra la parte trasera para sacar las ruedas del hoyo que habían hecho al patinar. Una vez que el coche recuperó la movilidad, volvieron a entrar y durante un buen trecho, campo a través, fueron a buena marcha.

-Vamos bien -afirmó uno de los jóvenes para romper el silencio del grupo.

-Sí -aseveró el conductor.

De pronto sonó una explosión.

-¿Qué ha sido? -preguntó uno de los jóvenes.

-Un pinchazo -dijo el conductor. Y todos bajaron para cambiar la rueda.

Una vez cambiada, volvieron todos a montar, se arrancó el coche y, tras un corto trayecto, alcanzaron nuevamente la carretera justo al otro lado del hondón inundado.

-Ha sido divertido -dijo uno.

-Si -aseveró el conductor.

-¿Se había hecho antes? -preguntó otro.

-Sí -contestó el conductor.

-¿Cómo lo llaman? -volvió a preguntar el mismo.

-Rally -sentenció el conductor.

El más callado y tímido de todos ellos dijo de pronto:

-Esa palabra suena como a Libertad, a Valor y Coraje, es Voluntad de vivir y amar. Es como besar a una mujer y...

-Calla, Paco... -dijo sin más el conductor. Y fue obedecido.

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