30 de octubre de 2011

Halloween

Dedico este microrrelato a una niña pequeña llamada Dee.
Hola hola hello, Dee, cómo estás cómo estás how are you, 
ratoncito ratoncito, small mouse. Un besito un besito a kiss.


Luis Rafael García Lorente

Era el 1 de noviembre. El último vástago de la estirpe noble de los Carman iba a vender su castillo a una familia de americanos ricos. Mientras marido y esposa trataban de diversas cuestiones con el administrador, el anciano Sir James Carman entretenía al hijo del matrimonio de cuatro años mostrándole diversos objetos y habitaciones del castillo. Quiso darle también chocolate y le llevó a la cocina. Cuando entró en ella, le sorprendió verla llena de globos colgando a cierta altura de un hilo que cruzaba de parte a parte la habitación. El niño, que estaba entusiasmado porque precisamente aquel día de Halloween Sir James le había convencido de que el castillo estaba encantado, al ver todos aquellos globos de colores sobre su cabeza, le preguntó a aquel abuelito tan simpático, qué hacían los globos allí, en aquella cocina. Sir James Carman recordó en ese momento que el día anterior había sido el cumpleaños de una de las sirvientas pero, por excitar todavía más la ilusión de aquel niño, le dijo:

-No son globos sino fantasmas. La gente va acumulando durante su vida muchas cosas: amigos, conocimiento, habilidades, experiencia de la vida... y cuando mueren todas esas cosas se convierten en aire, que es recogido por las hadas dentro de esos saquitos elásticos. Ahora, los fantasmas de la casa están reunidos aquí para tratar de sus cosas esta mañana.

Entonces el niño exclamó:

-¡Por fin he visto fantasmas de verdad! -y después de observar los globos con avidez e inquietud un espacio, preguntó:- ¿Es verdad que los fantasmas están muy tristes, Sir?

-En absoluto, son las criaturas más felices del Universo. Están tan contentos que suspiran de alegría.

-¿Y por qué están tan contentos, Sir?

-Porque nunca dudan ni tienen miedo a que pase algo malo cuando toman cualquier decisión -dijo Sir James, que iba a pasar sus últimos años en una pequeña mansión de la costa española-. Hagan lo que hagan, nunca cambia nada.


4 comentarios:

  1. Gracias, Susana, me haces feliz con este comentario, es todo lo que he buscado al escribirlo: que llegara a tu corazón y al de todo el mundo.

    Un abrazo.

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  2. También ha llegado al mío, Luis. Es uno de los mejores relatos de Halloween que he leído, y no da miedo, y es el más lindo de todos.
    Gracias por compartirlo.

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  3. Sin que sirva para darte o quitarte la razón, Bea, te agradezco tu opinión que, como amiga que eres, no solo fortalece mi autoestima sino que también me hace sentirme más querido. También tú tienes mi estima, guapa. Un beso.

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Gracias por su comentario