17 de octubre de 2011

Gorriones

Tres estudiantes, una chica y dos chicos, conversaban acomodados sobre un banco de un parque público.

-¡Atentos al tipo del banco de enfrente! -dijo Raúl-. Está todo el rato mirando hacia los pájaros que hay sobre su cabeza. Interés por el pene... Quizá su sexualidad está en una fase adolescente.

Fernando dijo entonces:

-Más bien un ejemplo de la típica jactancia burguesa, que concede a la vida contemplativa un rango superior a la del activo proletario. Se siente identificado con ellos porque cree que viven sin hacer nada...

-No entiendo cómo sois capaces de pensar así -dijo Alicia-. ¿No es posible que los mire porque sí, porque tiene que mirar a alguna parte? Vosotros, la gente cerebral os pasáis de intolerantes, nunca aceptaréis que pueda hacerse algo ingenuamente y por sano placer, sin otra utilidad precisa. ¿Os habéis parado a pensar para qué sirve en última instancia la vida, el mundo, o el universo? ¿O qué cosa perversa y horrorosa puede haber detrás de una flor, de una brizna de hierba...? ¿Cuándo hay que detenerse? ¿Cuándo, según vuestras teorías trasnochadas e inútiles habéis llegado a algo que importa de verdad por sí mismo? Mucho me temo que no es al llegar a la felicidad, el amor o la belleza y el bien... Voy a hablar con él. Lo más probable es que tenga una conversación más interesante que la vuestra.

Alicia dejó a sus compañeros y se aproximó al banco del hombre que observaba los pájaros. Sus amigos la vieron cruzar unas palabras con él durante medio minuto y luego volver haciendo gesticulaciones de decepción.

-Dice que está observando el apareamiento del passer domesticus o algo así...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por su comentario