3 de octubre de 2011

El Auténtico Fin del Mundo

A mi amiga María Glez Méndez,
porque hoy es su cumpleaños.
Su gran bondad, sensibilidad e inteligencia
se merecería algo mejor que este relato
de robots zoquetes pero es lo que tengo y para 
al menos sorprenderla un poco no es tan malo .
Felicidades, María, y un abrazo.


Luis Rafael García Lorente


Ahí estaban los robots, herederos del mundo de los humanos, sumergidos en un nuevo conflicto bélico, como si, al igual que sus creadores, una ola de irracionalidad les hubiera de enfrentar periódicamente. En realidad los robots hacía siglos ya que habían bombardeado la sede del Gran Computador haciendo desaparecer la luz de la inteligencia en el mundo. En adelante, una vez extinguida la especie humana, el robot no encontró estimulante seguir ampliando la frontera del conocimiento y elevando su grado de inteligencia sino, como había visto hacer a los humanos, comportarse de la manera más estúpida posible. Hasta el sentido de la evolución en esta cuestión se había invertido: ahora los robots constructores experimentaban con la estupidez absoluta.

Una de las unidades de estupidez absoluta, Inhala Guay, fue el encargado de colocar en el centro de la Tierra un ingeniosísimo (hay que ver qué listillos eran...) Reventador de mundos con daños colaterales, que trajo paz perpetua al apéndice final de la evolución humana y que convirtió en asteroides al planeta, el mayor de los cuales fue como la cabeza de un espetón.

2 comentarios:

  1. Me gusta tu relato que destila ironía y hace guiños históricos subidos en el Inhala Guay.
    Tienes un buen blog, te seguiré leyendo.
    Un saludo

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  2. Me haces feliz, Mientrasleo, pues mientras tanto no opinan y comentan favorablemente los lectores sobre mis escritos, no puedo ser consciente del valor de éstos, porque el objetivo de la literatura aunque quizá no el de su gestación, hay que buscarlo en sus receptores, los lectores. Ellos deciden si un texto es literatura o no, pese a lo que se diga.
    Muchas gracias por tu amabilidad y un afectuoso saludo.

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Gracias por su comentario