5 de octubre de 2011

Carta de Nietzsche a Eve Bingenswürten

Dedico este microrrelato a Susana,
administradora de Fantastic Wonderland Read. 
Quizá esta carta hiperficticia consiga obligarla
a mostrar su encantadora sonrisa, que no veré
pero que, como buenamente pueda, imaginaré.
Para ti va, Susi.

Luis Rafael García Lorente


Querida Pochola mía:

Últimamente no doy palo al agua. Camino como un sonámbulo por las calles. La gente que me visita suele decir que me han visto y me han saludado, pero que iba tan absorbido en mis pensamientos y con la mirada tan perdida que no me había dado cuenta. En casa todo es aburrimiento, la comida me sabe insípida, las visitas me irritan, el café me sienta fatal y encima los criados están demasiado modosos para mi gusto, educados como están en el ascetismo cristiano. A veces subo con el coche hasta el monte y observo las manadas de alegres buitres que sobrevuelan la ciudad y siento nostalgia de la libertad, de nuestra libertad, Pochola. ¿Cuándo volverás al 6º del Ferdinandstrasse con ese imbécil de tu consorte? 

El verano se está alargando en demasía con tu ausencia y estoy desesperado. A veces hago el pino, apoyándome en las paredes, claro está, porque como no soy un acróbata de feria, no puedo guardar el equilibrio sólo sobre las dos manos. Otras veces, me pongo a nadar en la alfombra y otras juego a los zancos  con dos sillas, poniendo los pies en los barrotes cruzados de las patas. Todo para que pase el tiempo. Pero cuando estoy en estado absolutamente melancólico, Eve, ay, entonces nada me calma mi tristeza y amargura como ir a la cocina, despedir a la cocinera y quedarme sentado frente a la llave de paso viéndola dejar caer gota a gota a un ritmo mortecino el agua de la cañería.

Con frecuencia, esa gota cayendo lentamente me ayuda a meditar, Pochola, porque pienso muy seriamente cosas como: ¿Seré un profeta de verdad? ¿Qué se me pondrá antes blanco, el bigote o la cabellera? ¿Que es más malo ser malo o odiar a los malos si los malos son en realidad los buenos que odian a los malos aunque en realidad son malos que odian a los malos, que en realidad son buenos? 

Al final de todo siempre concluyo que faltan tres dominicales para que llegue el Superhombre...

3 comentarios:

  1. Gracias, Mariola, es que estoy bastante enamorado jejeje. El amor nos convierte en supermanes, y nunca mejor dicho que aquí, y llena nuestra cabeza de disparates. Espero que me dure mucho tiempo ese amor, ojalá toda la vida, Mariola.

    Viva el Guaje y la madre que lo parió!!

    Un besito, Mariola.

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  2. Me has cogido pillina!! Lo de la imaginación era por lo de la sonrisa. Jejeje. Pues sí, hay que imaginar pero no te creas que mucho...

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Gracias por su comentario