9 de septiembre de 2011

Sentimientos burgueses


El capitalista ya yacía muerto entre unos hierbajos a la orilla del camino. Los dos guerrilleros huían a través del monte corriendo sin detenerse. De pronto el que llevaba el abrigo del hombre asesinado como botín dio un silbido al otro para que se detuviera y ambos pararon. Cuando el guerrillero del abrigo recuperó el resuello, le dijo al otro con gran alegría:

-¿Cómo te sientes? Satisfecho por el deber cumplido, ¿no?

-Sí -dijo el otro- pero yo lo diría de otra forma porque es una emoción que no se expresa bien con las palabras de todos los días. Quisiera que mi boca fuera tal como la de un poeta. No sé, es algo bello y delicado. Es como husmear el aroma de las flores en primavera bajo un dorado amanecer...

Un único disparo contra su frente hizo que cesara su discurso y su vida a un tiempo.

El del abrigo, antes de lanzarse nueva y precipitadamente a la carrera, exclamó mirando al cadáver de su amigo  tras quitarle el reloj de la muñeca:

-¡Eso por aburguesarte, mariconzón!

2 comentarios:

  1. En verdad siempre he pensado, que los buenos modales son el inicio de la hipocresía y ahora que, azorada me pregunto, pues a jodernos por maricones.Besos.

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  2. Hay algo de asesinato cobarde en los buenos modales, Norah, estoy de acuerdo contigo. Pero también te digo que la crítica literaria marxista que hace este personaje de mi cuento, pistola en mano, es considerablemente peor que un crítico que te pone mal en el periódico XD

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