28 de septiembre de 2011

Fuerza Sobrenatural


En la oscuridad de mi alcoba, unos fuertes y rudos brazos me sacaron del sueño y agarrándome del cuello me arrastraron fuera de la cama. Una vez caído en el suelo, recibí patadas, manotazos y empellones hacia uno y otro lado tantos y tan espesos que perdí la cuenta muy pronto. Al final paró el vendaval de golpes y sólo se escuchaba un respirar jadeante y etéreo como si un fantasma estuviera recordando tras su infernal rabieta el momento de sus estertores de muerte.

Lentamente intenté incorporarme y alargar el brazo hasta la vela y los mixtos. Y al extenderse el foco luminoso, allí estaba: la delicada y bella marquesa de V... sentada en el suelo medio asfixiada del esfuerzo y mirándome con ira y resentimiento sólo porque en la tertulia de la tarde había interpretado mi interés por verla sonreír como una vergonzosa declaración de amor delante del conde de H..., su prometido e inminente consorte....

2 comentarios:

  1. decir mucho con pocas palabras, mi asignatura pendiente, algo que muy pocos son capaces de lograr. Y arrancarle además una sonrisa al lector 8)
    Me está gustando explorar este blog. Poco a poco, a ratos perdidos, cuando encuentro un hueco, puede que no comente todos los relatos, pero los voy leyendo, y los disfruto. Hasta ahora, siempre has conseguido hacerme sonreir. Te digo gracias.

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  2. Con este comentario, Bea, compensas de sobra todos los otros que, por falta de tiempo o porque no dé mi estilo huraño mucho pie a ellos, no has podido dejarme, pues no tengo tanta autoestima como para no dudar muchas veces del valor de lo que hago que por otra parte es casi lo único que tengo para seguir teniendo fe en la vida, que a mí me ha maltratado y me maltrata tanto. Soy por tanto yo quien te agradece que me hagas sonreír por dentro. Por dentro es por donde me deberían ver las mujeres, Bea, pues es ahí donde soy un Brad Pitt, en lugar de un Woody Allen y donde tengo el pelo de color rubio en lugar de transparente :lol:XD Un abrazo fuerte, Bea.

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