26 de septiembre de 2011

El extraño concurso


El anciano y malvado abogado Arthur Klein, actuando de mano inocente, metió su sarmentosa mano en el cesto y escogió entre los tres papeles arrugados y aplastados, el más apretado, porque le había parecido que había quedado así el que llevaba el nombre de uno de los otros dos niños, mientras que al dueño de la fortuna que él custodiaba hasta la mayoría de edad, Edgar Allen, creía recordar que le correspondía la bola que hacía más bulto.

El abogado pasó al presentador del programa la bola de papel. El presentador la desplegó y dijo en voz alta:

-Y el ganador de la madre es... ¡Edgar Allen!

El viejo Arthur Klein puso los ojos en blanco y apretó los párpados anticipándose a su ruina económica mientras que el niño de ocho años Edgar Allen saltaba de júbilo levantando su puño en gesto triunfador y de cuando en cuando abrazaba y consolaba con deportividad a los otros dos niños, que metidos sus rostros entre las manos, ocultaban al público sus lágrimas y sollozos. Los asistentes al plató aclamaban al vencedor con aplausos y silbidos. El por tercera vez triple empate en la votación de los telespectadores había tensado sus nervios y ahora, tras la decisión del azar, descargaban su adrenalina produciendo un potentísimo estruendo.

El concurso alcanzaba así su último programa bajo el signo de una cuota de pantalla arrolladora. Muchos concursantes habían sufrido una desesperante decepción pero el triunfo final del monín de Edgar Allen era un buen broche de oro para entusiasmar a la multitudinaria audiencia. Casi pasaron desapercibidas unas imágenes de medio segundo de duración, captadas al final, donde se veía a uno de los dos niños perdedores sentado en un banco del pasillo y llorando fuerte y desconsoladamente...

2 comentarios:

  1. vale, lo confieso: hay relatos que me gustan, otros que no me dicen gran cosa, hay algunos que consiguen emocionarme, y muy pocos que logren sorprenderme. Tu relato me ha sorprendido. Felicidades!

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  2. Te doy las gracias, Bea, por este elogio tan agradable, más agradable aún viniendo de la autora de "De dragones y unicornios", cuyo talento narrativo ha quedado fuera de toda duda, pero todavía más viniendo de alguien de cuyo carácter tan buenas referencias me han llegado :)
    Besos.

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Gracias por su comentario