10 de agosto de 2011

La Estrategia de los Malos

Una noche gélida de febrero aguardaban dos demonios en el jardín de un miembro de la Contracorriente además de marxista y psicoanalista para disputar a los ángeles su alma en el cercano momento de su fallecimiento. El frío aire ambiental llegaba a descender hasta tal punto su ya baja temperatura al pasar por los pulmones de aquellos dos ángeles caídos que al volver a salir de sus habladoras bocas se producía un vaho que podía perfectamente hacerlos pasar por auténticos seres vivos.

-Va a ir al Cielo, seguro -decía el siempre pesimista Ayperos. La opinión de la izquierda hoy es tan temida que hasta entre la jerarquía angelical tienen que tomar sus precauciones.

-Quiá, no seas derrotista, éste bien malo que era -le contestó Aguares-; seguro que Dios no lo perdona.

-¡Es que se nos escapan muchos, Aguares, y es porque hoy día se camuflan dentro de grupos con tal habilidad que engañan hasta a los ángeles!

-Sí, Satanás es un alma cándida al lado de éstos. Su mejor estrategia es hacer creer desde sus grupos ideológicos que criticar su perversidad personal es intolerancia ideológica.

-¡Ay, Aguares, nunca te vas a poder hacer una idea de cómo y cuánto odio las ideologías!

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