17 de agosto de 2011

En el Desierto de los Vampiros

Szanna caminaba exhausta junto a Hans por el Desierto de los Vampiros. De pronto cayó sentada sobre la arena.

-Tengo sed -dijo.

-No nos queda agua, Szanna.

-En ese caso, voy a morir.

-Hans desenfundó el machete y se abrió una cesura en el hombro.

-Chúpame la herida -le dijo a Szanna.

Szanna se precipitó sobre el hombro de Hans y comenzó a succionar la sangre que salía por la herida

-Ya es suficiente -dijo Hans-; si no, me fallarán las fuerzas antes de que salgamos de este horrible desierto. No quisiera que ese vampiro no muerto te sorprenda aquí esta noche y te despose tras convertirte en uno de su raza maldita.

Pero Szanna dijo con tono de niña caprichosa:

-Sólo un poquito más; está muy rica...

2 comentarios:

  1. me encantan las historias de vampiros, aunque sean tan egoístas y ávaros.

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  2. A mí también me apasionan; el vampiro diría yo que es el personaje de terror que más cala en el inconsciente.

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