15 de julio de 2011

Mi hijo


A mí me parece que en la vida tenemos que avanzar recto por el centro y sin miedo a los bordes, por eso en mis ratos libres desarrollo mi musculatura por si hay que dejar fuera de combate a uno que se ponga tonto. El que no lo entienda así es que es un delicado, como mi hijo de dos años y medio, del que no espero gran cosa. Hace unos días entró en el gimnasio que tengo en casa cuando estaba dando puñetazos a un saco relleno del tipo de los que le sirven a los boxeadores para entrenar. Después de observar un buen rato cómo le pegaba tantas veces y tan fuerte que parecía que quería reventarlo, va ese demonio, me tira de la pernera del chándal y me dice:

-Papá, no. Iturí, iturí.

Imagino que lo que quiso decirme fue que para lo que yo intentaba hacer era mejor el bisturí.

Ver para creer ...

4 comentarios:

  1. Jajaja, estos locos bajitos son los mejores! Te envío ahora mismo un e-mail. Un saludo,

    Sara.

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  2. la violencia es el idioma de los ignorantes :)

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  3. Sí, MujeresDesesperadas, y la ignorancia el medio en el que se desarrolla el miedo, la emoción que impulsa a la violencia. Gracias, amiga.

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Gracias por su comentario