24 de junio de 2011

Lo importante son las apariencias

Miembro de una familia de la alta burguesía de larga tradición, Fernando Cinabrio había llegado a ser un gran amigo de Alejandro Tortas desde que éste había escalado al rango de millonario por medio de oscuros negocios.

Un día que fueron a jugar al tenis, cuando comprobó que Tortas en lugar de ropa de marca había traído una camiseta del Betis y unas bermúdas, le dijo:

-Tengo que decirte una cosa sobre la clase alta. Somos tan delicados que para nosotros es más importante aparentar que el hecho en sí. Si vamos a jugar al tenis, tu indumentaria ha de ser la propia de un tenista. De modo que ve a comprar la ropa a una tienda de deportes que yo te esperaré en las pistas del club.

Al día siguiente fueron a cenar junto a sus esposas a un restaurante de lujo.

A la salida, Cinabrio le dijo a Tortas a media voz de camino de los Mercedes:

-Tortas, no me gusta decirte estas cosas pero no has estado muy correcto. Has bebido demasiado. Además, las otras personas te han visto comerte el plato entero del estofado y rebañarlo con trozos de pan. Te recuerdo lo que te dije ayer: Son más importantes las apariencias que el hecho en sí. Deberías haberte preocupado de mostrar elegancia y delicadeza más que de calmar tu apetito.

-Mira, Fernando -contestó Tortas- puede que de momento no funcione demasiado bien en este ambiente pero en el fondo mi espíritu ha pertenecido, pertenece y pertenecerá siempre a la clase alta. Cuando estaba en el negocio de la droga, le añadía yeso. El hecho en sí era que muchos de los que me compraban la mercancía morían intoxicados pero para mí lo importante era que aparentara ser cocaína porque, si no, no me la compraban. ¿Soy o no soy un canalla de los vuestros?...

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