13 de junio de 2011

Inquietud


La presión de su mundo interior amenazaba con hacerle explotar. La humedad, el aire y el calor ambiental contribuían a provocar en todo su ser una inquietud imperativa y hostil. Una noche su tensión interna alcanzó el punto crítico: iba a estallar, a autodestruirse... Pero en el centro de su cuerpo algo comenzó a crecer y la inmensa presión desapareció de súbito. Era su embrión, el embrión que se convertiría en planta adulta en julio para dar frutos con pequeñas semillas, nuevamente entregadas a un cauto y temeroso celo de su intimidad en el interior de la tierra mojada.

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