13 de julio de 2011

Reivindicación de los feos


En una manifestación de feos celebrada en Parma, Fortunato Malhadado, maestro de la oratoria, leyó este discurso:

-Camaradas, trasnochadas nociones de belleza física y moral nos discriminan no sólo laboral y socialmente sino incluso políticamente pues nadie votaría unas caras como las nuestras o un alma como la que nos anima. Ser feo de cuerpo o de alma, esto es cobarde, estúpido, inseguro o inmodesto, no debe ser castigado por la sociedad, no debe ser perseguido por el poder tan subrepticiamente pero con tanta efectividad como lo hace.

La fealdad del cuerpo es garantía de nobleza de alma pues nos hace castos, ya que apagamos la lujuria en los demás, generosos, ya que damos al que no tiene pero asco y miedo y, finalmente, extremadamente bondadosos, ya que la cara es el espejo del alma y un espejo hace aparecer al revés todas las cosas.

Y en lo que a la fealdad del alma se refiere, es un remedio contra el Mal pues nunca el cobarde será asesino, nunca el tonto sutilmente cruel, nunca el inseguro será pertinaz en obrar mal y el inmodesto no engañará a nadie con una falsa humildad.

Describamos al hombre perfecto. Guapo, inteligente, preparado académicamente, alto, ambicioso... ¿Qué es sino el retrato de una marioneta, de un ser vacío, de un autómata? Nosotros, en cambio, damos impresión de vida, como la da un bulto que se mueve en la oscuridad, de plenitud pues plena es nuestra fealdad, de iniciativa propia pues se nos ha ocurrido tener una cara como no la tiene nadie.

Pero no queremos ser mejores que los guapos, sólo queremos no ser peores. Por eso pedimos a los poetas que exalten la fealdad de la primavera en la misma medida que su belleza y a los pintores abstractos que pinten cuadros a Picio el mismo número de veces que a Adonis pues les resultará igualmente fácil. A los músicos no les decimos nada porque la música de ahora es tan espantosa que acostumbra el gusto a la cualidad que nos honra.

Y bien pensado, ¿quién es bello? Cada cual tiene sus defectos por ser de carne y hueso y, aunque hoy no los tenga, sin duda los tendrá cuando el paso del tiempo vaya despojándolo de perfecciones. Nadie acepta al feo. ¿Pero quién es aceptado por todos, todos los días y en todas sus facetas?

Lo bello, como lo bueno y lo verdadero, es un engaño de la inteligencia. Pero aunque no hay nadie que sea guapo del todo, cada uno de nosotros es lo más parecido a un feo del todo. Por eso exigimos medidas religiosas y políticas. Entre las primeras, que el demonio no sea feo sino normalito, que yacer con un feo no sea pecado sino obra de caridad y que el novio también pueda llevar velo para no dar mala imagen ese día tan especial.

Entre las medidas políticas exigimos ventajas fiscales para quien contrate a un feo, paridad en las listas con los guapos o la creación de unos premios anuales a los que destaquen en su idiotez, cobardía, inmodestia, etc.

Dicho lo cual, dispersémonos antes que los curiosos nos vean y piensen que en Parma todos son feos y que los padres que engendran a los habitantes de esta ciudad no atinan a hacerlo con gracia. Salud, camaradas.


3 comentarios:

  1. Entre las primeras, que el demonio no sea feo sino normalito, que yacer con un feo no sea pecado sino obra de caridad y que el novio también pueda llevar velo para no dar mala imagen ese día tan especial.
    Genial como siempre, y ahora a dispersarse ya.Cariños.

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  2. Urgente, que se junten muchas firmas, así puedo sacarme el velo ok.

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  3. La belleza de una mujer deslumbra y hace daño a los ojos como la fealdad, pero tú, comoquiera que seas, tira el velo a la papelera y los demás que se fastidien.

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