2 de mayo de 2011

El Malentendido del Presidente

El secretario de estado estaba preparando un café en frío y poniendo el pan tostado a tiernear cuando escuchó los gritos de júbilo del Presidente desde su cama.

-Noticias buenas en la prensa -pensó el secretario de estado.

Cuando ya estaba preparado el desayuno, lo puso sobre la bandeja y con ella en las manos se dirigió a la alcoba del presidente.

-Presidente -dijo- compadezco a tu esposa, que tiene que traerte el desayuno a la cama todos los días menos hoy, que está de parto.

El Presidente agachó la mirada y dijo:

-George, no me eches en cara mi quebradiza salud. Tengo que alimentarme bien para estar fuerte a la hora del footing.

-¿A qué se debieron tus gritos de alegría, Pesidente?

-¡Ah, sí, George! ¡Mi gestión presidencial está siendo un éxito absoluto! Hoy hay 50.000 parados más y el total ha ascendido a 10 millones. Casi no hay ya nadie que trabaje. Las empresas están cayendo en bancarrota. El país se desploma. Hasta las fábricas de chuches para los niños están cerrando porque la paga semanal de los niños ha entrado en una fase de precariedad...

-Presidente, esas cifras no son positivas. Al contrario. Son nefastas en vista a las próximas elecciones.

El Presidente saltó de la cama y dijo a George:

-Convoca al gabinete de estado urgentemente. Voy a adoptar un paquete de medidas anticrisis. Voy a darle la vuelta a la tortilla. O cambian las cosas urgentemente o presento mi dimisión.

-Pero Presidente, ¿a qué viene ese cambio repentino?

-George, me has abierto los ojos: hasta ahora no sabía que a la gente le gustaba trabajar.

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