23 de mayo de 2011

El Artículo Censurado


La democracia, que comenzó a instaurarse en el mundo a partir del siglo XX después de J.C., fue descentralizando cada vez más el poder a lo largo del tiempo hasta el punto de que en el siglo II después del Gran Computador había un presidente del gobierno por cada 22 ciudadanos. Fue entonces cuando un acuerdo internacional aprobó la ley que igualaba el número de presidentes con el de personas. Así cada cual se hizo cargo de sí mismo.

Este cambio fue aceptado con tanta naturalidad que no se le dio casi importancia. Pero llegó a la gente el rumor de que, por primera vez en muchos siglos, acababa de producirse una censura periodística. Quien filtró el rumor no conocía el contenido del artículo censurado pero la alarma de la población frente a aquella "violación de la soberanía de un país por otro" se despertó y hubo que publicarlo, aunque no se le ahorraron al lector unos comentarios autorizados anexos al escrito principal.

El artículo, firmado por un ácrata, decía que había llegado la hora gloriosa de acabar con el poder. El comentario, en cambio, que procedía del director del periódico, no escatimaba descalificaciones contra el autor e incluso pedía una alianza de todos los "países" para que, como al Cid, le negaran alojamiento, alimento y conversación hasta que no tuviera otro remedio que irse a vivir entre los animales salvajes. El comentario concluía así:

"El derecho de cada cual a ser su propio legislador, es un logro tal de la Humanidad como no ha habido otro semejante en la Historia. ¡Bonito estaría que ahora nos diera por desobedecer la ley!"

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