24 de mayo de 2011

Amonestaciones a un anciano de su hija

Jeremías, en tus muchos años se han aposentado los defectos y los habitan aún más los morales que los físicos. Desde mis pocos días, te recomiendo que seas prudente pues confías demasiado en tus fuerzas, cuando todos vemos que te fallan con frecuencia, en tu saber, cuando éste nada vale para los tiempos actuales, en tu memoria, cuando a nadie le interesan las historias que visita o en tus chistes, que estamos hartos de oír.

Vuelve en tu juicio y sé sabio, aunque para un anciano es difícil pues, si no lo fue de joven, cuando gozaba de la plenitud de sus facultades, ¿cómo lo va a ser ahora, con un cerebro viejo y cansado? Te recomiendo moderación. No seas tan extremado en tus quejas y dolores. No seas inmoderadamente viejo, arrugado, avinagrado. No cometas excesos como enfermar o morir.

La paciencia no es una de tus virtudes. Siempre estás quejándote de tus dolores. El frío más leve no lo soportas. No esperas despierto hasta irte a la cama: impaciente te duermes en la mecedora. Tampoco eres comprensivo. No comprendes que no nos importas, que te querríamos abandonar como a un perro, que preferimos ser desterrados que ir a verte a tu casa, que eres carne de cañón y que no vales nada para nosotros.

La lujuria también infecta tu alma con mayor intensidad que nunca porque sin vigor, seco y estéril, deberías desdeñar a las mujeres. Te recomiendo resignación para que no tengamos que resignarnos nosotros. Si estás cansado, gasta tus últimas fuerzas en hacer nuestro trabajo, si tienes hambre, quítanosla a nosotros, si no te queremos, demuéstranos que no te das cuenta para que nos riamos de ti. Y si ves injusto esto, piensa que a ti, que te ronda la muerte, no te hace falta comodidad alguna.

No te dejes llevar por la rabia cuando te tomemos por un trapo viejo pues es de mala educación. No nos exijas que te ayudemos y acompañemos pues creeremos que eres un déspota. No tengas deseos de vivir porque en ti es un capricho infantil. Y no nos hables de los tiempos pasados pues sólo nos importa el futuro.

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